Mario, socio de La Vinográfica, dedicó esta primera cata a la Andalucía Occidental. El resto de jueves del mes, más catas.

09-11-24

IMG 20201021 WA0128Salva Moreno.- Hace unos días, comencé un reportaje en El Gusto es Suyo (clic aquí) escribiendo la frase «antes tó esto era campo». Mario Ojeda, gerente y socio propietario de La Vinográfica de Vejer, dio inicio a la primera de las catas de los jueves de noviembre mostrando un mapa de Andalucía, y haciendo una versión propia de ese popular dicho, afirmó: «antes, todo esto era mar». A partir de ahí, Mario dio una clase de geología e historia centrándose en la Andalucía Atlántica, cuyos vinos fueron los protagonistas de la primera cata de noviembre, ‘viniembre’, que tendrán lugar todos los jueves.

Resumidamente, Mario explicó a los asistentes a la cata cómo se formó el Mediterráneo y Andalucía, un territorio con dos partes claramente diferenciadas, fácilmente distinguible en el mapa en relieve. La oriental, mucho más accidentada, y la occidental, de donde provienen los vinos que se cataron en esta primera cita del ‘viniembre’ de La Vinográfica, un bar de vinos y cultura que sólo tiene en su bodega productos andaluces.

Mario Ojeda, al inicio de la cata en La Vinográfica. Foto: Salva Moreno

Mario Ojeda, al inicio de la cata en La Vinográfica. Foto: Salva Moreno

Y para comenzar, Mario se fue a Sevilla, recordando que en esa provincia siempre hubo suelos y circunstancias muy favorables para hacer buenos vinos. Quizás han estado más olvidados, o apenas hubo quienes se interesaran por producirlos. Pero ahora, son varias las bodegas que sí que lo hacen, como es el caso de Bodegas Salado de Umbrete, aunque con las viñas en Carrión de los Céspedes. «El paisaje embotellado de Sevilla», fue como definió su Director de Comunicación y Ventas, Fran León, en un evento anterior en La Vinográfica. El Umbretum Brut Nature fue el espumoso elegido por Mario para el inicio.

Sobre las mesas, desde el inicio, había cinco catavinos para cada asistente. Mario definía esta parte de la cata como la ‘Tabla del velo de flor’. Tras dar las convenientes explicaciones sobre qué es y cómo se forma el velo de flor, con todo lo que ello supone para la crianza de los vinos, Rocío, Francisco y Marta comenzaron a servir las copas.

Los vinos de la tabla de velo de flor, acompañados por las papas aliñás. Foto: Salva Moreno

Los vinos de la tabla de velo de flor, acompañados por las papas aliñás. Foto: Salva Moreno

El primero, desde Huelva, el Fino eSpinapura, de las Bodegas Sauci (Huelva). Luego llegaron la Manzanilla en Rama Gabriela, de Bodegas Barrero (Sanlúcar); el Fino Conde de Aldama, de Bodegas Yuste (Sanlúcar); el Fino Fernando de Castilla (Jerez), y el Fino Cebolla, de Bodegas El Monte (Montilla-Moriles), de Bodegas El Monte. Cinco vinos criados bajo velo de flor en los que el terruño, el suelo, variedades, mano del hombre y clima, otorgan las peculiares características a cada uno de ellos.

Verduras al kok con muhammara y oxigarum. Foto: Salva Moreno

Verduras al kok con muhammara y oxigarum. Foto: Salva Moreno

Como los blancos de pasto parcelarios, que fueron los siguientes vinos. Se trata de vinos blancos tranquilos, con no demasiada graduación alcohólica, y que relatan de manera muy fiel el carácter y la personalidad de ese terruño. Son parcelarios porque dependiendo de la parcela de la que proceda la uva, tienen características distintas. En La Vinográfica, Mario optó por dar a catar uno del Pago de la Rosa de Trebujena, del Piraña, y otro procedente de Montilla Moriles, El Pretil, de Los Insensatos.

Mario, durante la cata. Foto: Salva Moreno

Mario, durante la cata. Foto: Salva Moreno

Y llegó el momento de los tintos. Ahí, Mario volvió a tirar de andalucismo para reclamar que en esta tierra se producen tintos desde hace siglos. Sólo hay que leer al romano Columela, tan relacionado con Cádiz, como nos recuerda Manuel León con sus vinos de Arqueogastronomía. La filoxera del siglo XIX cambio la tendencia, y fue a partir de entonces cuando La Rioja tomó el protagonismo, ayudados también porque, seguramente, han sabido venderse muy bien.

Todos los vinos catados en La Vinográfica. Foto: Salva Moreno

Todos los vinos catados en La Vinográfica. Foto: Salva Moreno

Lo cierto es que en Andalucía cada vez son más las bodegas que se lanzan a la producción de tintos. En esta primera cata de La Vinográfica, con los productos atlánticos, se cataron dos. Además, a ciegas. Uno de ellos fue el Iceni, de las Bodegas Tesalia (Arcos de la Frontera). El otro, Dulas Cabernet, del Lagar de la Salud de Montilla-Moriles.

Decir que, entre tantos vinos, las catas de ‘viniembre’ tienen sus aperitivos. Patatas aliñadas, ensaladilla, tortilla vaga con camarones y mayonesa de kimchi, y verduras al wok con muhammara y oxigarum, fueron el acompañamiento sólido, terminado la cata con el Atardecer Orange Wine Natural, producido en El Gastor.

Más catas

La próxima cata de La Vinográfica llegará el 14 de noviembre, con los ‘Vinos de Territorio’. Correrá a cargo de la Bodega Vinifícate, de San Fernando, y la impartirán sus propietarios y elaboradores, José y Miguel Gómez.

El día 21, será el de los ‘Vinos de Autor’. Darío Espartero, Director Comercial de la Compañía de Vinos Santiago Jordi, será el protagonista.

La última, el 28 noviembre, será una ‘Cata Vertical Selección Bodegas Salado’, a cargo de Fran León, sumiller y enocomunicador del que hablamos al principio de este texto.

Todas las catas incluyen los aperitivos. El precio es de 35€ por persona, y sólo hay 14 plazas disponibles, por lo que conviene reservar con tiempo. Las reservas, en el número de teléfono 956 45 51 67, o en el correo electrónico hola@lavinografica.com