En El Gusto es Suyo, además de comer, también nos gusta beber bien. Les recomendamos estos 10 vinos de Cádiz para celebrar durante las fiestas navideñas… o cuando sea…
23-12-24
Salva Moreno.- Hablar de gastronomía no se limita a hacerlo sobre comida, porque la bebida también forma parte de ella. Desde siempre. En la provincia de Cádiz, además, se producían ya buenos vinos en tiempos de los romanos, e incluso antes. Por si fuera poco, tenemos la suerte de tener otros productos únicos en el mundo, como son la amplia gama de generosos que configuran la DO de Jerez. Elegir no es fácil, ni mucho menos, pero les proponemos estos 10 vinos de Cádiz para que, durante estas fiestas, brinden con sus amigos y sus familias.
Seguro que ustedes tienen sus favoritos, así que comenten en nuestras redes sociales cuáles son los vinos que están en sus mesas navideñas. Eso sí: ¡ vinos de Cádiz, por favor!
Tesalia, Bodega Tesalia (Arcos)

Botella de Tesalia 2019, uno de los vinos de Cádiz que les recomendamos. Foto: Tesalia
De la Bodega Tesalia de Arcos les hemos hablado en varias ocasiones. Richard Golding la fundó hace ya unos años, y ahora la gestiona junto a su hija, Natalia. Tan sólo elaboran tres vinos, ARX, Iceni y Tesalia, que es el que le proponemos en esta ocasión. El de 2019 recibió el premio como mejor de Andalucía con el Premio T del Vino, concedido por la revista Tapas, como les contamos en este artículo (clic aquí).
La sumiller roteña, Lucía Fuentes, dice de Tesalia que «es un tinto con estructura, pero no como los que solíamos tener antaño por estas tierras. Para mí, cogieron el camino perfecto de concentración, frescor y equilibrio. Es muy elegante y sutil. Luego pude ir a visitar la bodega y ver directamente cómo trabajan allí. Y creo que el resto de vinos son también muy buenos, no sólo Tesalia. Además, es una manera muy bonita de dar a conocer Arcos».
Aquí pueden acceder a su tienda online.
Alzacola, Bodega Manuel Aragón (Chiclana)

Botella de Alzacola, de Bodega Manuel Aragón. Foto: Salva Moreno
La Bodega Manuel Aragón presentó Alzacola junto a Juntatabla de manera conjunta hace apenas unos meses (leer aquí). Alzacola es el tercer vino de pasto de la bodega, junto con Retallo y Batalla de La Barrosa. Pero esta vez, en vez de la Sauvignon Blanc o la Pedro Ximénez, la variedad es la palomino fino. Los viticultores chiclaneros veían a este pájaro, el alzacola, cuando estaban trabajando. Marirrubia, le llamaban ellos. Casi extinto, ha vuelta a verse por las viñas chiclaneras, y ahora queda inmortalizado en la etiqueta creada por María José Morales.
Dice María Luisa Villarreal, enóloga de la bodega, que «la uva palomino falsamente ha sido conocida de perfil aromático bajo, quizás porque siempre se había utilizado para vinos tradicionales con crianza biológica donde no se puede expresar. Pero hemos comprobado que con un buen control de maduración, recogiéndola en su mejor momento, es capaz de dar vinos sin encabezar, tan aromáticos, con cuerpo, con buena acidez como Alzacola. Estos eran los vinos que siempre se vendían a principios del siglo pasado a las bodegas de Jerez, eran muy apreciados. Y con Alzacola recuperamos todo aquello, un vino tranquilo, de pasto. Un paso atrás para seguir adelante».
Aquí, la tienda de Manuel Aragón.
Amontillado Solera de Cayetano del Pino (Jerez)

Amontillado Solera de Cayetano del Pino. Foto: Salva Moreno
La Bodega Cayetano del Pino es una de las históricas de Jerez de la Frontera, y cualquiera de sus vinos merece estar en una mesa navideña. Pero nos quedamos con el Amontillado Solera, de uva palomino, criado bajo el tradicional sistema de criaderas y soleras con una media de 18 años de crianza. De ellos, seis son en biológica y 12 en oxidativa. Pueden acceder a la tienda de Cayetano del Pino haciendo clic aquí.
Esta bodega la fundó Cayetano del Pino y Vázquez, de La Carlota (Córdoba), que en 1883 comienzó a trabajar en solitario como extractor de Bodega, es decir, vendía una selección propia de vinos de forma unipersonal. A finales de este año funda una sociedad de vinos junto a Alberto Romero, miembro de la alta burguesía sevillana que termina por no cuajar y desaparece en 1884.
Poco más tarde, en 1886, Cayetano del Pino Vázquez se asocia con Manuel de la Calzada (hijo del banquero Tomás de la Calzada) y miembro también de la alta burguesía sevillana y el 19 de noviembre de 1886 registran Cayetano del Pino & C. como firma exportadora de vinos. Su primera sede se encontraría en la calle Rosario de Jerez, en el número 16. Calle que separa las plazas de San Andrés y de Aladro.
Manzanilla Maruja Pasada en Rama, de Juan Piñero

Botella de Maruja Pasada en El Muro, restaurante de Vejer. uno de los vinos de Cádiz recomendados. Foto: Salva Moreno
En mi opinión, una de las mejores manzanillas sanluqueñas, si no la mejor. Pero ya se sabe que, para gustos colores. Dicen en la página web de la Bodega Juan Piñero que se trata de una «manzanilla procedente de la última solera de la originaria Manzanilla Maruja. Manzanilla clásica sanluqueña con una vejez media de más de 15-20 años. Elaborada siguiendo los métodos más tradicionales de las antiguas manzanillas de Sanlúcar. Sistema muy dinámico con sacas muy pequeñas para favorecer la longevidad del velo de flor». Aquí tienen más información.
Oloroso Don Nuño, Bodegas Lustau

Botella de Oloroso Don Nuño. Foto: Salva Moreno
El Oloroso Don Nuño es uno de los muchos vinos de categoría de Bodegas Lustau. Está envejecido en crianza oxidativa durante 12 años en la bodega La Campana en Jerez de la Frontera. De color bronce oscuro, posee un marcado ribete dorado. Intensos aromas de nueces y maderas ahumadas, con notas especiadas en nariz.
En boca recuerda a nueces y chocolate negro. Final largo e intenso perfectamente equilibrado con una ligera acidez. Se recomienda servir a 13 – 14ºC, y en la bodega aconsejan acompañarlo con quesos viejos o carnes rojas. Acompaña muy bien platos como rabo de toro, carrillada ibérica o atún rojo a la plancha. Otro de los vinos de Cádiz que no deberían perderse.
Los Cuartillos, Primitivo Collantes

Los Cuartillos, otro de los vinos de Cádiz que recomendamos. Foto: Salva Moreno
Las Bodegas Primitivo Collantes es otra de las históricas, tanto de Chiclana como de la provincia. Primi le ha dado un giro a los vinos, pero sin perder nada de lo que se venía haciendo en la bodega. Podríamos haber traído a estas recomendaciones su Amontillado Fossi o el Socaire, que incluso ha dado nombre a un movimiento (el socairismo), que los vinos de Cádiz dan para mucho…
Pero hemos elegido Los Cuartilllos, un moscatel procedente de la finca Matalian, donde la bodega posee dos hectáreas de moscatel de grano menudo. Se trata de un moscatel parcialmente fermentado, no asoleado y encabezado, y tiene un paso por madera de dos años. Color tostado, con aromas primarios de la uva moscatel y gran concentración de azúcares.
Para la tienda online, clic aquí.
Fino Mantecoso, Bodega Emilio Hidalgo

Fino Mantecoso, en una cata en Casa Martín 1920, en Grazalema. Foto: Salva Moreno
Al igual que con el resto de bodegas, resulta complicado elegir tan sólo uno de Emilio Hidalgo. Podríamos haber optado por La Panesa o El Tresillo, entre otros, pero nos quedamos con otros histórico como es el Mantecoso, que es uno de los más emblemáticos de esta bodega que camina ya por la quinta generación de la familia.
Aquí pueden leer un reportaje que escribimos sobre la cata de los vinos de Emilio Hidalgo llevada a cabo en Casa Martín 1920, en Grazalema.
Lumière, Muchada Léclapart

Botella de Lumière. Foto: Salva Moreno
Alejandro Muchada y David Léclapart se conocieron en Francia, en un viaje como mochilero del primero de ellos. El amor por el vino y por lo que en castellano han denominado como viñadores, les hizo unirse para producir sus propios vinos en Sanlúcar de Barrameda.
Durante la presentación de su libro ‘Viñadores. Hijos de la Tierra y el Vino’ (leer aquí), Alejandro decía que «está dedicado a la figura del viñador, el artesano que trabaja la tierra y hace el vino. En esta presentación, catamos tres vinos míos y otros tres que Collado distribuye de otros viñadores de España, con la idea de ilustrar la intención central del libro».
Uno de esos maravillosos vinos es el Lumière. En su web, dicen que «Lumière es nuestro faro luminoso; equilibrado, sereno, salino y elegante; la sutileza viva de la uva palomino. Su uva procede de nuestra mejor parcela: La Platera, situada en una suave colina del pago Miraflores, orientada al poniente, con subsuelos calcáreos de tosca cerrada de albariza a 2 metros de profundidad. Destaca su armonía, suntuosidad en boca, aromática floral y notas de pólvora, propias de un gran pago. Madera, suelo y fruta se presentan armoniosamente unidas». Sin duda, uno de los vinos de Cádiz que recomendamos.
Oloroso de El Maestro Sierra

Botella del Oloroso El Maestro Sierra. Foto: Salva Moreno
Una de las bodegas preferidas por muchos amantes del vino es, sin duda, El Maestro Sierra. De su Oloroso, dicen en su web que «tomando como punto de partida el vino base procedente de la uva Palomino, se encabeza con alcohol vínico hasta los 18º de volumen alcohólico».
«A partir de ese momento, se traslada a botas de roble americano (500 litros) donde se desarrolla una crianza oxidativa, es decir, su envejecimiento en constante contacto con el aire, expuesto en todo momento a la lenta acción del oxígeno en el sistema de soleras y criaderas. La lenta pérdida del agua a través de las paredes de la madera durante los 15 años en los que permanece en crianza, propicia un proceso de concentración continuo, que hace que el vino vaya adquiriendo la estructura y complejidad típicas del Oloroso».
Oloroso Fernando de Castilla

Botella de Oloroso Fernando de Castilla en el restaurante Cataria. Foto: Salva Moreno

