Buen vino, comida y flamenco, se dan la mano en la cata organizada por Casa Martín 1920, en Grazalema
Salva Moreno.- «Hoy, vamos a disfrutar». Así de tajante habló Sergio Nieto ante los privilegiados asistentes a la cata de los vinos de la Bodega Emilio Hidalgo que acogió en su establecimiento, Casa Martín 1920. Y no se equivocó. Junto a su mujer, María Roldán, Sergio ha vuelto a dar vida a este negocio de Grazalema, gestionado por su familia desde hace años, pero olvidado hasta que decidió abandonar en 2018 su empleo en Jerez para ser feliz en su pueblo. Y hacer felices a los demás.
En el día que nos ocupa, un caluroso lunes de marzo, acudieron hosteleros como Paco Moreno, de Casa Paco (Paterna), o Jorge Rodríguez y Viviana Wilches, de Ettu Restaurante, en el Hotel Olom de Cádiz, además de personas relacionadas con la viticultura, como José Manuel Bustillo, o el sumiller Álvaro Martín.
Más protagonistas
El vino no iba a ser el único protagonista de la jornada. El flamenco es, también, uno de los hilos conductores de esta taberna moderna serrana, así que Sergio llamó para la ocasión al guitarrista Antonio Higuero, que ha acompañado a cantaores de la talla de José Mercé. Casi ná. Él fue el encargado de recibir con su música a los asistentes, mientras estos disfrutaban también del primer vino, el mosto del que nacen los vinos de las Bodegas Emilio Hidalgo.

Juan Manuel Hidalgo, Antonio Higuero y Sergio Nieto. Foto: Salva Moreno
Nieto dice que su intención es tener «en este altar mayor, a los doce apóstoles del vino de Jerez. Ya estuvo Eduardo Ojeda, con Jesús Barquín (Equipo Navazos). Y hoy tenemos a Juan Manuel Hidalgo, de las Bodegas Emilio Hidalgo, de Jerez», componente de la quinta generación de la empresa familiar y cara visible del negocio, a nivel comercial, en la Península Ibérica.
Bodegas Emilio Hidalgo
Juan Manuel comenzó en Casa Martín 1920 con sentimientos enfrentados, «entusiasmado por hacer una cata aquí, en la provincia de Cádiz. Pero es verdad eso de que nadie es profeta en su tierra. Creo que es la segunda cata que hago en la provincia. Me encanta hacerlo y ver como cada vez hay más gente dispuesta a salir del sota, caballo y rey de los vinos».

Un momento de la cata en Casa Martín 1920. Foto: Salva Moreno
Hidalgo quiso dejar claro, desde el primer momento, que su idea era huir del concepto de jerez «como vino de corte de aperitivo. Yo quiero adentraros en otra realidad. Va a ser una cata muy amplia, vamos a ir descubriendo poco a poco estos vinos, armonizándolos con los productos que Sergio y María nos han preparado».

La tosta de boquerón y anchoa de Casa Martín 1920. Foto: Salva Moreno
Fueron catorce vinos en total, una cata larga, de varias horas. Y muy ilustrativa. «Cada vez hay más interés en lo que nosotros denominamos jerez con mayúsculas. Cuando se habla de estos vinos, hay que hacer un proceso educativo. No podemos pasar de tomar un fino en una feria a un palo cortado de 80 años. Eso es como si le das un libro a un niño que no sabe leer. No entiendes parte de la lectura. Son 150 años de historia, y como se decía en mi casa, una copa de oloroso a las doce, y doce de fino a la una».

Juan Manuel explica uno de los vinos mientras Sergio llena las copas. Foto: Salva Moreno
Tanto uno como otro, fino y oloroso, estaban incluidos dentro de la amplia cata. Tras el mosto de bienvenida, ya en las mesas, se probó el Fino Mantecoso, siguiendo con el primero de la línea de los Panesa, de 2018 y 2020 posteriormente. Antonio Higuero tiraba de alegrías y bulerías para hacer aún más especial la cata, mientras Sergio llenaba las copas y contaba anécdotas entre vino y vino.
El fino amontillado de Emilio Hidalgo, el amontillado fino El Tresillo, los maravillosos olorosos o el Palo Cortado Marqués de Rodil fueron otros de los vinos que se probaron en Casa Martín 1920, teniendo el privilegio los asistentes de probar auténticos tesoros de la bodega jerezana.

El queso de La Pastora de Grazalema servido en la cata de Casa Martín 1920. Foto: Salva Moreno
Y de la despensa del bar de Grazalema, ya que Sergio y María servía morcilla en manteca, jamón, queso, tosta de anchoa y boquerón, de sobrasada y queso, y otras viandas para acompañar al vino. Y si Juan Manuel Hidalgo presentó algunas joyas, el queso de La Pastora que Sergio tenía reservado para este día tampoco se quedó atrás.
Todo ello, con la música de ambiente de la guitarra de Antonio, que acompañaba a la cata sin hacer sombra, más bien todo lo contrario. Aportando, y mucho, a esta cita en la que el principal objetivo era pasarlo bien, aprender y hacer de esta cultura del vino y todo lo que le rodea, tan nuestra, la protagonista. El fin de fiesta fue del degüelle de un par de botellas de José Manuel Bustillo, tras el cual se puso el cierre a una magnífica jornada.

