El Lola, en Tarifa, se aproxima a las dos décadas de vida desde que Luis Sotomayor y Nena Izquierdo crearan este rincón de la alegría

19-10-25

IMG 20201021 WA0128Salva Moreno.- Con la satisfacción que da llegar a Tarifa y aparcar el coche de inmediato, enfilamos la calle Guzmán el Bueno a pie, dejando a nuestra derecha el castillo homónimo. Según avanzamos, ritmos flamencos van guiándonos cual flautista de Hamelín hasta que aparece la histórica Fuente del Mesón. Camareros y camareras ataviados con faldas alunaradas confirman que hemos llegado a nuestro destino: estamos en El Lola, uno de los bares con más alegría, si no el que más, de la provincia de Cádiz. Y además, se come muy bien…

El Lola es propiedad de Nena Izquierdo y Luis Sotomayor, gestores también de La Pescadería, del que os hablamos recientemente en El Gusto es Suyo (clic aquí para leer reportaje). Cuando vieron el local por vez primera, «fue Luis quien pensó que era perfecto para nosotros», recordaba Nena en una entrevista anterior. «El concepto siempre ha sido el mismo, desde el principio habíamos visto que en Tarifa había un hueco para un bar más flamenco. Yo soy de Jerez, donde eso se estila mucho, pero cuando llegué a Tarifa me sorprendió que no hubiera nada», dice Nena.

Entrada a El Lola, en la calle Guzmán el Bueno de Tarifa. Foto: Salva Moreno

Entrada a El Lola, en la calle Guzmán el Bueno de Tarifa. Foto: Salva Moreno

Ellos se encargaron de ponerle remedio con El Lola, un local en el que se rinde tributo a la gran Lola Flores. Ahora ‘lo petan en redes’, como dirían los más jóvenes, pero detrás de ese éxito hay casi dos décadas de mucho trabajo y de crear una imagen propia, en la que nunca falta la sonrisa del personal y un plato de buena comida en la mesa. Y flamenco, por supuesto…

«En verano, podemos dar al día entre 700 y 800 servicios». Es un dato aproximado, pero habla del enorme éxito que el bar tarifeño ha alcanzado, con clientes haciendo cola durante dos horas para poder comer. Quien lo cuenta en Fran Silva, tarifeño y encargado de cocina de El Lola y de La Pescadería. Lo que ahora se conoce como chef ejecutivo. Su padre, a punto de jubilarse, tiene la Carnicería La Artesana, y su madre gestionó un negocio hostelero que finalmente traspasó.

Croquetas de El Lola. Foto: Salva Moreno

Croquetas de El Lola. Foto: Salva Moreno

A Fran le gustaba el mundo de la gastronomía desde pequeño: «me gustaba meterme en la cocina, aprender, guisotear… Estudié hasta tercero de Turismo porque era lo que se esperaba, elegir una carrera. Pero la cocina era mi pasión. La Universidad está muy bien, pero se está dejando de lado la formación profesional en muchos sectores».

La ensaladilla, buque insignia de El Lola. Foto: Salva Moreno

La ensaladilla, buque insignia de El Lola. Foto: Salva Moreno

Así que hizo un curso privado de cocina en Málaga, del que no guarda muy buen recuerdo, pero que le valió para realizar prácticas en la capital de la Costa del Sol. «Entre semana, estaba en Málaga. Y a través de un proveedor de mi padre, hablé con el entonces jefe de cocina de El Lola. No había salido del cascarón cuando empecé aquí. Era 2016», recuerda Fran.

La experiencia malagueña le permitió conocer varios tipos de cocina. «Trabajé con Jacobo Vázquez, un gran cocinero que tenía Castizo, una casa de comidas en la que aprendí mucho sobre la cuchara. No eran guisos al uso, sino diferentes bases que iba uniendo, una cocina de ensamble. En Málaga roté por varios restaurantes que me permitieron ver un poco más de mundo que pude aplicar luego en El Lola».

Trayectoria de El Lola

Fran llegó hace ya nueve años al bar de la calle Guzmán el Bueno. ¿Qué ha cambiado en este tiempo? «Yo diría que nos hemos actualizado. Antes sólo abríamos en verano y eso nos impedía conectar con la gente del pueblo. Pero ahora eso ha cambiado, y como siempre tenemos un plato de cuchara, en versión tapa o media, ha sido un reclamo muy bueno. La cuchara se estaba quedando marginada, y en El Lola somos muy defensores de su uso», afirma Fran. Papas con choco, garbanzos con langostinos, gazpachuelo malagueño… rotación continua para luchar contra la monotonía.

Surtido de crudos de atún. Foto: Salva Moreno

Surtido de crudos de atún. Foto: Salva Moreno

La filosofía sigue siendo la misma de siempre, y no es otra que hacer que el comensal disfrute. Y abrir en los meses de invierno ha ayudado: «Eso lo hemos reforzado, pero lo principal es que contamos con una plantilla de calidad. Ofrecer un trabajo durante casi un año es primordial y muy difícil de encontrar en esta zona. Evidentemente, va entrando y saliendo gente, pero tenemos una plantilla sólida que se involucra mucho en El Lola».

Papas con chocos. Foto: Salva Moreno

Papas con chocos. Foto: Salva Moreno

Pero si no se come bien, el cliente ni repite ni espera dos horas para sentarse. Dice Fran que «lo que funciona jamás he querido tocarlo. Hay tres o cuatro platos a los que no me he atrevido a mover ni un pelo. Tenemos una clientela muy fiel, mucha gente de fuera que te encuentras más o menos en las mismas fechas. Y de 15 días que pasan en Tarifa, diez cenan en El Lola. Eso te enorgullece y te indica que vas por buen camino».

«Por eso, retomando el tema de los platos, lo que hemos hecho es adaptarnos a los tiempos, no perseguir modas pero sí actualizarnos para no quedarnos obsoletos. Escuchar al cliente, su demanda, pero siempre con nuestra identidad, nuestra filosofía y siendo honestos. Tenemos unos proveedores muy buenos, con el atún de Gadira y carnes de ibérico y retinto de Cárnicas Alcázar. Para platos que requieren un poco más de manipulación, como las albóndigas de pollo al vino o la hamburguesita de retinto, tiró de La Artesana».

Platos irrenunciables de El Lola

¿Hay un plato al que se pueda considerar buque insignia de El Lola? Pues si hay que nombrar alguno, Fran lo tiene claro: «la ensaladilla de langostinos. Es increíble la cantidad que sale de la cocina, casi todo el mundo que viene la pide. Las albóndigas que he nombrado también se piden mucho, o el atún a la barbacoa. Además, las croquetas, los montaditos, algunos fritos. La carta cambia, pero el 80% se mantiene. Lo único que tratamos de hacer por el camino es mejorarla»…

Varios de los platos de El Lola. Foto: Salva Moreno

Varios de los platos de El Lola. Foto: Salva Moreno

Otro de los tesoros de El Lola es el ambiente que se genera. Fran le otorga incluso un punto de mística por el emplazamiento, el espacio, las expectativas creadas, «una especie de halo que rodea al lugar. Pero lo fundamental es la actitud que hay en sala y en cocina. Tenemos la suerte de decir que cada persona que entra se siente como en casa. Somos una familia, y creo que el éxito es una mezcla del emplazamiento, el lugar, la calle, y los negocios que nos rodean, que le dan un ambiente magnífico a este entorno».

Si aún no lo conoce, no pierda la oportunidad. No reservan, así que conviene ir pronto para no esperar demasiado. Para que vayan decidiendo, la carta pueden consultarla haciendo clic aquí.