El restaurante Casa Blas, en Zahara de los Atunes, tiene una oferta de carnes nacionales de calidad a la brasa

18-09-25

IMG 20201021 WA0128Salva Moreno.- Si a ustedes le preguntan por bares y restaurantes donde comer en Zahara de los Atunes, la gran mayoría nombraría aquellos donde el producto estrella es el pescado que le da el apellido a esta Entidad Local Autónoma barbateña. Lógico. Pero más allá del icónico rey de la almadraba, lo cierto es que en esta pequeña localidad se puede disfrutar mucho más de la gastronomía. Uno de ellos es Casa Blas, que cumple 15 años en 2025 con una de las mejores parrillas de la provincia de Cádiz, en las que se asan carnes de excelso nivel. Álvaro Rueda es el propietario y dueño absoluto de las brasas, mientras que su pareja, Jessica Crespo, maneja con desparpajo la sala.

Los padres de Álvaro y su tío construyeron el restaurante cuando el siglo XXI recién comenzaba, pero no tuvieron demasiado éxito. No era una época boyante a nivel económico, y las obras del paseo fluvial junto al que se ubica tampoco contribuyeron a su despegue. Álvaro se adentraba ya en la adolescencia, pero comenzó a trabajar pronto en establecimientos de la zona. El último, Ramón Pipi, una etapa en la que reconoce haber aprendido mucho y tras la que se decidió a arrancar con su propio negocio. Era el año 2010 y el restaurante Casa Blas comenzaba su nueva andadura.

Entrada a Casa Blas, en calle El Bullón de Zahara de los Atunes. Foto: Salva Moreno

Entrada a Casa Blas, en calle El Bullón de Zahara de los Atunes. Foto: Salva Moreno

A Jessica la conoció entonces. Necesitaba personal y ella se presentó en la calle El Bullón para entregar su currículum. La de Barbate ya presentía que ese era su sitio (para su vida laboral y personal), porque encontrarse la puerta cerrada no le supuso ningún obstáculo. No sabemos si es rociera, pero allá que saltó la valla como almonteño en Lunes de Pentecostés para dejar su candidatura sobre la barra. «Si la llego a coger entonces igual la echo de aquí y rompo su currículum», recuerda ahora riendo Álvaro. Por suerte, no la vio, y ahí comenzó su historia personal y familiar.

Un restaurante familiar

Porque Casa Blas es un restaurante familiar, como repiten Álvaro y Jessica con frecuencia. No está lejos del centro, pero sí apartado, junto a la playa y la desembocadura del Cachón. Las mesas altas junto al paseo fluvial advierten de su presencia, aunque la sala del restaurante queda casi oculta por la vegetación, toda una bendición en época de altas temperaturas.

Algunas de las carnes del restaurante. Foto: Salva Moreno

Algunas de las carnes del restaurante. Foto: Salva Moreno

El interior es amplio, con mesas para un total aproximado de 85 comensales, la barra y el espacio de las parrillas, donde Álvaro se desenvuelve a su antojo y que espera ampliar cuando concluya la temporada (cierran diciembre, enero y febrero). En una esquina brilla la luz de unas cámaras de maduración con las verdaderas protagonistas de la oferta gastronómica de Casa Blas: las carnes.

Álvaro Rueda, en la parrilla, su espacio preferido. Foto: Salva Moreno

Álvaro Rueda, en la parrilla, su espacio preferido. Foto: Salva Moreno

Álvaro recuerda que el primer año costó salir adelante, pero a partir del segundo comenzaron una trayectoria en ascenso: «Empezamos a tener repercusión y nos tomaron en serio. No fue fácil pero ha merecido la pena. A día de hoy, tenemos una cantidad de solicitud de reservas imposible de gestionar».

Vista parcial del interior del restaurante. Foto: Salva Moreno

Vista parcial del interior del restaurante. Foto: Salva Moreno

¿Y cuáles son esos motivos para que les tomen en serio? Un producto excepcional. «Todas las carnes de Casa Blas son nacionales, muchas de ellas del norte de España. Me encanta jugar con las razas y para eso tengo varios distribuidores de calidad que me ofrecen lo mejor en cada momento. Tudanca, cachena, asturiana de los valles… y también retinta».

Carpaccio de retinta. Foto: Salva Moreno

Carpaccio de retinta. Foto: Salva Moreno

Aunque la jefa de cocina es María del Mar Rivero desde hace años, las brasas son territorio de Álvaro. Él sabe cómo quiere cada carne, por qué elige cada una y el cariño que debe aplicarle para extraer lo mejor de ellas. Mientras prepara las brasas (que luego reparte en las parrillas) en un antiguo horno para pizzas, comenta con la misma pasión que le dedica a su trabajo que «en este país tenemos las mejores carnes del mundo. No necesitamos buscar fuera. Una vez que las tienes aquí, sólo hay que tratarlas bien». Ni más ni menos.

Las carnes, en la parrilla. Foto: Salva Moreno

Las carnes, en la parrilla. Foto: Salva Moreno

Pero las brasas de Casa Blas también crepitan para otros productos. Álvaro es un gran admirador de Aitor Arregui y su restaurante Elkano (Getaria, Guipúzcoa), replicado en el Cataria de Chiclana. «Me encanta su rodaballo. Yo lo termino al horno, con una bilbaína y le montamos el pilpil. A cada plato le dedicamos su tiempo para que salga bien». Por esas brasas también pasan los mariscos, el tarantelo, el morrillo o la barriga de atún.

Todo lo que sale de esa parrilla es uno de los grandes tesoros de Casa Blas, el imán que atrae a comensales procedentes de lugares muy diversos. Pero no es lo único que pueden comer en el restaurante. Uno de sus platos más conocidos son los tortellini a la crema con carabinero.

Los tortellini a la crema con carabinero. Foto: Salva Moreno

Los tortellini a la crema con carabinero. Foto: Salva Moreno

«Este plato salió casi de casualidad. La salsa, un bísquet, la habíamos usado en una ruta del atún. Sobró, y en una comida con el personal se nos ocurrió hacer pasta, y resultó que estaba buenísimo». Había que ofrecerlo a los clientes para ver su respuesta. Por supuesto, fue afirmativa, y se ha convertido en uno de los reclamos de Casa Blas, más allá de la parrilla, junto a otros platos como el carpaccio de pulpo, los arroces al horno, el pulpo a la gallega o el salteado de alcachofas. Pueden consultar la carta completa haciendo clic aquí.

Una de las carnes de Casa Blas. Foto: Salva Moreno

Una de las carnes de Casa Blas. Foto: Salva Moreno

En Casa Blas tienen también una bodega destacada, con casi un centenar de referencias entre las que elegir para acompañar a carnes, pescados y mariscos de tanta calidad. Los del Marco de Jerez están presentes, pero hay vinos procedentes de varias denominaciones nacionales. Armonías muy aceptables para completar la experiencia gastronómica.

Casa Blas cierra los lunes por descanso durante el mes de septiembre. En octubre y noviembre abrirá de jueves a domingo, y luego se tomarán tres meses de descanso. El teléfono para reservas es el 956 43 90 54, aunque también pueden hacerlas en este enlace (clic aquí).