Alevante, el restaurante de Ángel León en el Palacio de Sancti Petri Gran Meliá, en Chiclana, ha estrenado en 2025 su segunda estrella Michelin

27-10-25

IMG 20201021 WA0128Salva Moreno.- El próximo 26 de noviembre hará un año desde que los cocineros Christian Rodríguez y Alan Iglesias subieran exultantes al escenario del Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas para enfundarse la chaqueta con la segunda estrella Michelin para Alevante. Pocos meses después, en marzo de 2025, fue su jefe de sala, Ricardo García, quién recogía en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife su segundo Sol Repsol. Un año para no olvidar, sin duda alguna.

Han sido meses intensos para la tripulación de Alevante, el restaurante de Ángel León en el Palacio de Sancti Petri Gran Meliá de Chiclana. Con Christian Rodríguez como jefe de cocina y Ricardo García a cargo del servicio, estos meses han servido para dejar bien claro que no se trata, ni de lejos, del hermano pequeño del triestrellado Aponiente, en El Puerto de Santa María.

Flan de lisa con chantilly y caramelo de mojama. Foto: Salva Moreno

Flan de lisa con chantilly y caramelo de mojama. Foto: Salva Moreno

La travesía no ha sido fácil, ya que el restaurante chiclanero comenzó su viaje con buena parte de la tripulación nueva. Algunos experimentados marineros decidieron cambiar de aires y probar suerte enrolados en otras aventuras gastronómicas. Pero los recién llegados se han adaptado con rapidez en la marinería de Alevante. En El Gusto es Suyo tuvimos la suerte de comprobarlo justo en el último servicio de la temporada. La sala, repleta, como ha sido tónica general en esta temporada de 2025.

Acudimos acompañados de cocineros de la sierra que, como cada año desde 2023, presentan las Jornadas Gastronómicas de la Sierra de Cádiz en el restaurante Santorini. Para ellos, tan habituados a otro tipo de producto, es una oportunidad perfecta para aprender y disfrutar con el servicio y la cocina de un restaurante como Alevante.

Tortilla de camarones. Foto: Salva Moreno

Tortilla de camarones. Foto: Salva Moreno

Ricardo García da la bienvenida en la entrada, con vistas al precioso patio nazarí del lujoso hotel del grupo Meliá en tierras chiclaneras, adonde llego hace ya 26 años. Charlamos con él. ¿Qué tal ha ido la temporada de la segunda estrella? «Muy bien. A pesar de los cambios de personal, los que han llegado se han adaptado muy bien. Sí que hemos notado que había un cliente un poco más gastronómico, y eso debe ser por la segunda estrella».

La cena en Alevante

Ya en la mesa, encontramos un cuaderno de papel elaborado a mano por el Moli Paperer de Capellades. En su confección se usó fibra de algodón y fanerógamas marinas de arribazón recogidas en la Bahía de Cádiz, como se indica en su última página. En la primera, dejan claro el producto que vamos a probar: «Imagina que no existe la tierra… y sólo puedes alimentarte del mar. Esto es Alevante. ¡Bienvenidos a bordo!». A partir de ahí, comienza la experiencia gastronómica.

Ricardo, cortando el jamón de almadraba. Foto: Salva Moreno

Ricardo, cortando el jamón de almadraba. Foto: Salva Moreno

Pero lo primero es llenar las copas de vino, y de eso se encarga Antonio Figuereo, portuense con varias temporadas ya en Alevante. En años anteriores, la oferta del restaurante apostaba por muchos productos cercanos, pero en 2025 abrió el abanico a otras denominaciones. El primero que nos sirve Antonio es un Chardonnay del pago de Torrecera de Miguel Dómecq, una producción de 400 botellas envejecida en botas que tuvieron velo de flor. De la añada de 2023, tiene un leve filtrado y, advierte Antonio, parece una Palomino más que Chardonnay.

El peculiar plato del jamón de almadraba. Foto: Salva Moreno

El peculiar plato del jamón de almadraba. Foto: Salva Moreno

En los entrantes, erizo intenso junto a una olea de queso con leche de cabra payoya, el flan de lisa con chantilly y caramelo de mojana, la famosa tortilla de camarones con emulsión de perejil y cebolleta hecha a la plancha, y plantas halófilas en vinagreta, con espinaca y colleja de mar.

Ova de choco con cebolla tostada. Foto: Salva Moreno

Ova de choco con cebolla tostada. Foto: Salva Moreno

El jamón de almadraba, otro de los clásicos en las últimas temporadas, se presenta este año sobre una pieza de lo que podríamos denominar como ‘cerdatún’. En cualquier caso, el sabor de este jamón de atún recién cortado por Ricardo a la vista de los clientes es una de las sorpresas gastronómicas de los últimos años.

Las quisquillas. Foto: Salva Moreno

Las quisquillas. Foto: Salva Moreno

Manzanilla con mosto procedente del pago Balbaína llena ahora las copas. Se embotellan unas 600 unidades por año, completamente en rama, sin filtraciones ni estabilizaciones de ningún tipo. Con sapidez, elegancia, cremosidad, y la complejidad que le aporta un año y medio en la botella.

Pez limón en higuera. Foto: Salva Moreno

Pez limón en higuera. Foto: Salva Moreno

El siguiente pase son los ostiones y su agua, y a continuación los cangrejos coñeta con un peculiar brandy. Ya con un tinto como bebida, quisquilla osmotizada en manzanilla con geleé de berberechos, pepino, cilantro, plancton y harissa verde.

Mantequilla y brioche de plancton para un plato de texturas como la ova de choco con cebolla tostada, con notas dulces y ahumadas. En la base, suero láctico que se elabora con cebolla, perlas de tapioca y aceite de perejil.

El pez limón en hoja de higuera, con hinojo marino y vinagrera, es uno de los platos nuevos de la temporada, que da paso a la merluza a la bilbaína con guisantes lágrima del País Vasco.

Merluza a la bilbaína. Foto: Salva Moreno

Merluza a la bilbaína. Foto: Salva Moreno

Y luego, el particular puchero marino de Ángel León, «un homenaje al puchero de toda la vida. Caldos que saben a océano, embutidos marinos elaborados artesanalmente y la sorprendente papada marina que aporta untuosidad y profundidad del sabor».

Más guisos clásicos, en esta ocasión uno tan marinero como las papas con choco, con todos sus interiores «para realizar un guiso intenso y duradero».

El puchero marino. Foto: Salva Moreno

El puchero marino. Foto: Salva Moreno

Ahora es tiempo de postres, con historias como la seda del mar, las chucherías del Atlántico o la soja del mar. Como dice Ángel en el feed de Instagram, «abrimos una ventana más al futuro analizando el mar como verdadero maná que no sabemos aprovechar. Qué bonito que el mar dé soja. Queremos seguir descubriendo nuevos ingredientes para el futuro del ser humano».

Papas con choco. Foto: Salva Moreno

Papas con choco. Foto: Salva Moreno

Y del futuro, al pasado con la Inés Marina, en clara referencia a las legítimas y acreditadas tortas de aceite de Inés Rosales, relacionada también con Chiclana a través de su propietario, el chiclanero Juan Moreno. «Con todo el gusto de antaño, el aceite, semillas aromáticas y plantas salineras de Chiclana».

Fin del viaje. Ahora toca descansar, reponer fuerzas y comenzar a idear los platos para la siguiente travesía de Alevante.