La Dehesa Montenmedio organizó una cena junto a la piscina amenizada con el piano y la voz de D’Pineda
15-08-25
Salva Moreno.- Cuando pasen los años, seguirá hablándose del intenso calor que hizo durante el mes de agosto de 2025, al menos durante la primera quincena, que ya veremos qué nos depara la segunda. ‘Nace luna, fría’, cantaba El Último de la Fila. Nada más lejos de la realidad en estos días, en los que la retirada del sol no ha traído el ansiado descenso del termómetro. En la Dehesa Montenmedio organizaron una noche mágica con las propuestas gastronómicas del catering Espartel y el piano y la voz de D’Pineda. Todo ello, en un remozado salón junto a su refrescante piscina. Ahondando en las citas musicales (con una pequeña licencia), ‘enjoying by the pool’ (Dire Straits).

Ensalada de centollo con gazoacho verde. Foto: Salva Moreno
El calor se sobrelleva mucho mejor si se acompaña de unos deliciosos platos y unas bebidas igual de refrescantes. Alrededor de medio centenar de personas disfrutaron de esta primera experiencia que el Hotel Hacienda de la Dehesa Montenmedio quiere repetir en temporadas veraniegas venideras. El resultado de este estreno invita al optimismo, y desde la dirección del resort ya piensan en distintas opciones, así que habrá que estar atentos.

Imagen de la cena de Montemedio. Foto: Salva Moreno
En lo estrictamente gastronómico, la cena constó de un menú de seis pases, postre incluido. Una vez degustado el primero, un ceviche de gambón sobre lima, las notas del piano de D’Pineda comenzaron a sonar para convertirse en la banda sonora de la noche. Los comensales podían solicitar las canciones que el pianista sevillano interpretaba y cantaba.

Tarantelo con emulsión de payaya y aguacate. Foto: Salva Moreno
Y entre una y otra, una ensalada tropical de centollo con gazpacho verde y el ravioli de rape y langostinos con salsa de carabineros. Los platos más contundentes, tarantelo de atún rojo de almadraba con emulsión de papaya y aguacate; y presa ibérica de bellota glaseada con naranja, romero y miel. El postre, torrija con crema tostada y quenelle de coco helado, maridado con un vino dulce de Gallardo.

El plato de presa ibérica. Foto: Salva Moreno
Parecía que todo terminaba ahí. El pianista ya había adelantado su marcha tras los bises, pero volvía a sentarse espaldas a la piscina para anunciar que la sesión se alargaba, ahora con el Piano Bar. Reunidos en torno al piano, los comensales se arrancaron primero por sevillanas y luego por todo lo que D’Pineda les proponía. Aunque también hubo ocasión de descubrir alguna talentosa voz que había permanecido oculta entre el público hasta entonces.

La noche continuó en torno al piano. Foto: Salva Moreno
Ahora sí, el pianista dijo adiós. La fiesta, para algunos, continuó, quien sabe hasta qué horas de la madrugada. Otros prefirieron despedirse con el buen sabor de boca de una velada veraniega que esperan repetir en próximos veranos. Sí, el calor seguía presente. Pero gracias a la ‘noche mágica’ de Dehesa Montenmedio, la temperatura se hizo más llevadera durante unas horas. Y eso es siempre de agradecer.

