La cocina de La Piccolina protagoniza el segundo omakase en L’apéro, la terraza de La Fonda Antigua en Vejer

11-07-26

IMG 20201021 WA0128Salva Moreno.- La noche del 10 de julio la cosa iba de equipos. En Estados Unidos, el de la selección española de fútbol buscaba su pase a semifinales del Mundial. A miles de kilómetros de allí, ajenos al balompié, los de La Piccolina y L’apéro, la terraza de La Fonda Antigua en Vejer, se unían para ofrecer una experiencia gastronómica digna de vencer en cualquier campeonato.

La convocatoria (sigamos con el símil futbolero) tuvo éxito. Mientras Lamine, Rodri, Fabián, Oyarzábal y compañía desmantelaban la defensa belga, más de 40 personas acudieron a la segunda edición de ‘La Fonda Omakase’. Así han llamado Eugenia Claver y Leopoldo del Puerto a este ciclo de eventos en el que invitan a su cocina a negocios del entorno. El primero fue El Molino Sushi, y ahora llegaba el momento de La Piccolina.

Vistas desde la terraza L'apéro, en Vejer. Foto: Salva Moreno

Vistas desde la terraza L’apéro, en Vejer. Foto: Salva Moreno

Eugenia y Leopoldo son unos enamorados de Italia, país que visitan con frecuencia. La conexión con Claudia y Silvio, propietarios de La Piccolina, surgió al momento de conocerse. Como buenos conocedores de la gastronomía italiana, no tardaron en dar el visto bueno a la propuesta de La Piccolina. El orden lógico de los acontecimientos establecía que debían ser ellos los protagonistas.

Quien esto escribe es futbolero, pero como Luis de la Fuente no cuenta conmigo como central y confiaba en el pase a semifinales, acudía a la convocatoria de Leopoldo y Eugenia, que sí confiaron en mí. Por si fuera poco, conozco la cocina de La Piccolina y no estaba dispuesto a renunciar a la experiencia. Ya disfrutaré del fútbol 14 de julio ante Francia.

El carpaccio de sandía ahumada de La Piccolina. Foto: Salva Moreno

El carpaccio de sandía ahumada de La Piccolina. Foto: Salva Moreno

Claudia y Silvio llegaron acompañados de Michele, Vincenzo y Alessio. La squadra azzurra fue recibida por La Roja, los anfitriones, con Sara, Gabriela y Marta. Juntos se encargaron de atender a los más de 40 comensales que obligaron a colgar el cartel de no hay billetes en La Fonda Antigua que, por cierto, cumple diez años en 2026.

Polpette de calabaza. Foto: Salva Moreno

Polpette de calabaza. Foto: Salva Moreno

El viento de levante que acudió a la primera de las citas de ‘La Fonda Omakase’ se retiró para dar paso a una ligera brisa de poniente, lo suficiente como para hacer necesaria una manga larga al caer la noche. Aún con el sol presente, y con los acordes de la música en directo, los asistentes al hermanamiento de L’apéro y La Piccolina eran recibidos con un cóctel de bienvenida.

La Piccolina

La cocina de La Piccolina es imprevisible. El inconfundible sello italiano impregna todos sus platos, pero su propuesta varía con frecuencia, y ese es uno de sus mayores valores. Para esta ocasión elaboraron un menú exclusivo regado de vinos de la península itálica.

Cocktail de gambones. Foto: Salva Moreno

Cocktail de gambones. Foto: Salva Moreno

El primer pase ya sorprende. Un carpaccio. ¿De carne, de pescado, de marisco? De sandía ahumada con crumble de aceitunas negras taggiasche, anchoas de Santoña y queso feta, con el maridaje del Spritz Saint-Germain.

El Trento Brut Cesarini Sforza 100% chardonnay acompañó a las albóndigas, polpette en italiano, de calabaza butternut, crema de queso ácido, concasse de tomate cherry de su huerta y menta.

Cogollos y ceviche. Foto: Salva Moreno

Cogollos y ceviche. Foto: Salva Moreno

En los dos siguientes pases predominó el sabor del mar. El primero, un cocktail de gambones con una salsa potente; el segundo, cogollos de la huerta con ceviche de corvina. El maridaje para ambos fue el Pipoli Rosado Basilicata IGP.

Dadolata de ternera de La Janda. Foto: Salva Moreno

Dadolata de ternera de La Janda. Foto: Salva Moreno

Y en los dos platos finales, la carne tomaba el protagonismo. Primero con el producto de Manolo el Viaje, presente en la cena, en una dadolata de ternera de La Janda madurada, gel de melón y crema de gorgonzola picante. Maravilloso. Tanto como el Italian Philly cheese steak que cerró el menú y el Pinot Nero Lavis que llenó las últimas copas.

El pase que cerró la cena. Foto: Salva Moreno

El pase que cerró la cena. Foto: Salva Moreno

En la despedida, Eugenia agradeció a su equipo el trabajo realizado durante esa noche y todo el verano. Dio las gracias a quienes decidimos dejar el fútbol de lado para acompañarles en una velada mágica y, por supuesto, al equipo de La Piccolina. Como dijo en su intervención, «insieme siamo una grande squadra».

Y ahora, a esperar que se desvele el nombre del tercer protagonista en ‘La Fonda Omakase’.