El asador La Herradura de Bernardo, en el Novo Sancti Petri de Chiclana, ofrece diversos tipos de carnes a la brasa
23-03-25
Salva Moreno.- Los Fontao son una familia con larga trayectoria en la hostelería chiclanera. En 1994 nació Casa Bernardo, restaurante al que el fundador le dio su nombre. Entonces estaba ubicado en la carretera de La Barrosa, frente a Casa Mayte. Ahora está en la segunda pista de la playa de Chiclana, junto al módulo central de la Cruz Roja. Allí se formó Jesús empezando desde cero, bajo la tutela de su padre. El 15 de marzo de 2024, la familia Fontao Ramos inauguraba La Herradura de Bernardo, un asador en el Novo Sancti Petri en el que las carnes a la parrilla son las protagonistas.

Entrada al restaurante. Foto: Salva Moreno
Bernardo Fontao sigue siendo el jefe en ambos negocios. Va de uno a otro controlando que todo esté como la experiencia de tantos años le dice que tiene que ser. Sus hijos, Jesús y Víctor, dirigen los restaurantes. En La Herradura, el jefe de cocina es el primo de ambos, Antonio Fontao, y en ocasiones, el hijo de Jesús, tocayo suyo, echa una mano en el servicio. Todo queda en familia.
La Herradura y las carnes
Si en Casa Bernardo los protagonistas son el pescado y el marisco, esa relevancia es para las carnes a la brasa en La Herradura de Bernardo, que está junto al Royal Center Hípica. Jesús, que estudió Enfermería (aunque nunca ejerció como tal), cuenta que al cerrar por vacaciones la marisquería, comenzaron a pensar seriamente en hacerse con un local grande, para albergar también celebraciones. «Sabía que este local estaba disponible. Conozco al propietario, mi mujer trabaja con él. Y nos lo puso muy fácil. En enero de 2024 lo alquilamos, y el 15 de marzo inauguramos tras hacer una pequeña reforma».

Uno de los salones de La Herradura. Foto: Salva Moreno
El mundo de las carnes no le es ajeno a los Fontao. La carta de Casa Bernardo incluye algunas, y en La Herradura es al revés. El pescado aparece en menor proporción. Dice Jesús que «esta es la otra cara de la moneda. Allí tenemos aliños, marisco, pescados a la plancha y fritos…».

Antonio Fontao, jefe de cocina. Foto: Salva Moreno
En La Herradura, en cambio, ese protagonismo es para las chacinas o las ensaladillas, concretamente para una muy chiclanera, con chicharrones y manteca colorá. Morcilla con queso payoyo, revueltos de setas, croquetas caseras de carne, alcachofa al ajillo con gambas, tomate aliñado con crujiente de secreto, patatas con huevos fritos, jamón y chistorra o paletilla ibérica de bellota, algunas de las opciones para comenzar. Como mariscos, coquinas, gambas, langostinos y carabineros.

La ensaladilla chiclanera, con chicharrones. Foto: Salva Moreno
El responsable de todo lo que sale de la cocina es, como avanzamos, Antonio Fontao. Recuerda su primo Jesús que comenzó muy joven con ellos, «primero fregando y en el servicio. Pero decía que eso no era lo suyo, que él quería cocinar». Así que Antonio no se lo pensó y se fue a la Escuela de Hostelería de Cádiz. Tras pasar por El Asador La Isla y Lusol, se unió al negocio familiar, haciéndose cargo ahora de La Herradura de Bernardo.
En un par de cámaras de maduración aparecen las carnes, no muy lejos de la parrilla, donde las brasas y la experiencia de Antonio le dan el punto elegido por el comensal a las carnes. El servicio de sala muestra las carnes a los clientes con anterioridad para que les den el visto bueno. Presa, secreto y pluma ibérica, chuletitas de cordero lechal, solomillo de retinto, entrecot de Simmental, rubia gallega y retinto, y chuletones de las mismas razas, son las opciones. También buey certificado y wagyu, con varios tipos de arroz a destacar.

Croquetas caseras de carne. Foto: Salva Moreno
Para acompañar la comida, La Herradura de Bernardo tiene una carta de vinos con buena presencia de vinos de la tierra de Cádiz, pero también las denominaciones clásicas, como Ribera y Rioja. «Hay quien tiene las ideas muy claras sobre lo que quiere beber. Pero nosotros siempre ofrecemos vinos de nuestra tierra. Cada vez tienen más tirón, y es que se están haciendo cosas muy buenas», comenta Jesús.

El solomillo de retinto, en la parrilla de La Herradura. Foto: Salva Moreno
La Herradura de Bernardo cumple de sobra con uno de los requisitos que Jesús requería para su nuevo restaurante: la superficie. Son 1.500 metros cuadrados, con una sala bastante grande, otro salón más reservado, barra y terraza. Los niños disponen de una zona infantil para sus juegos.
Allí se dan celebraciones de todo tipo, y la presencia de la hípica también ayuda. «Comuniones, cumpleaños, comidas de empresa o de familia, despedidas… El local te da muchas posibilidades. Con la hípica, tenemos muy buena relación, casi todos los fines de semana tienen campeonatos, y muchos de los participantes comen aquí».

El solomillo de retinto, ya en la mesa. Foto: Salva Moreno
Porque La Herradura de Bernardo abre prácticamente todo el año. Cierran durante quince días en octubre y a finales de febrero. En invierno, abren de martes a domingo, aunque las cenas sólo están disponibles viernes y sábado. En temporada de verano, el lunes sigue siendo el día de descanso. «El resto, damos almuerzos y cenas. Las de los martes y jueves son muy bonitas, porque tenemos en la pista espectáculo de caballos y flamenco. Esto se llena».
Si quieren probar una de estas noches, o cualquier otro día, La Herradura de Bernardo está en la Avenida Octavio Augusto, 37, en la urbanización Novo Sancti Petri de Chiclana. Los teléfonos de reserva, el 856 00 48 28 y el 670 503 307.

