José María Bermúdez Peña lleva dos años en La Escama de Conil, donde ofrece tapas y una carta que cambia con frecuencia
21-10-25
Salva Moreno.- Al vejeriego José María Bermúdez Peña siempre le ha gustado la hostelería. Sus primeros pasos profesionales los dio trabajando como camarero en chiringuitos de El Palmar, donde también tuvo su propio negocio. Por motivos personales, pasó un tiempo alejado de bandejas y platos, pero hace ya un par de años que comenzó el camino de La Escama, una tapería en la calle Carretera de Conil de la Frontera.
La Escama ocupa el lugar donde estuvo Bocinegro, poco antes de que las calles se estrechen hasta llegar a la zona céntrica de la localidad jandeña. En la cocina, Daniel Rosado Guerrero, del que dice Bermúdez que «estuvo muchos años en una freiduría asador familiar en El Palmar. No conozco a un tío que tenga mejor mano con la fritura».

Plato de chacinas en La Escama. Foto: Salva Moreno
El concepto gastronómico con el que nació La Escama fue el de tapería, aunque con matices. Tiene una carta más o menos fija, y otra que cambia con mucha frecuencia, casi semanalmente, en la que introduce platos de un determinado producto o una temática concreta. «La idea es ofrecer algo diferente para el pueblo, porque La Escama está abierta todo el año, no es un negocio de cuatro o cinco meses. Hay que darles un poco de vidilla», afirma. En la sala, Ángela está con Jose desde el inicio.

Gambones a la plancha. Foto: Salva Moreno
De esa manera se asegura que el cliente que repita encuentre siempre novedades. Una cocina sencilla, directa, «aunque a veces añadimos algún toque de fusión a platos tradicionales. Nos gusta innovar de vez en cuando».

La ensaladilla. Foto: Salva Moreno
Entre los platos que destaca el propietario de La Escama, el salmorejo con helado de payoyo a su estilo, al que añaden una tierra de aceitunas negras y de jamón de cebo junto a unas flores comestibles. O las cazuelitas: de carrillada, presa, pinchitos de pollo, almuerzo campero, longaniza, patatas y huevo, atún encebollado, solomillos al whisky o al roquefort, y la de langostinos y pulpo al ajillo, una de las favoritas de los clientes.
Las tapas frías son un compendio de las más clásicas, como la ensaladilla de pulpo y la de gambas al ajillo, patatas y zanahorias aliñadas, pulpo a la gallega o boquerones en vinagre, además de chacinas y quesos y algunas ensaladas con productos de la huerta de Conil como ingredientes destacados.

Pulpo a la gallega. Foto: Salva Moreno
Si hacemos caso a Jose, hay que probar las frituras. En nuestra visita, degustamos un maravilloso calamar de potera, pero también se puede optar por la tortilla de camarones, chocos, boquerones o cazón en adobo, además de pescado fresco del día.

Calamar de potera frito. Foto: Salva Moreno
En cualquier caso, cada visita es una sorpresa, como indicaba Bermúdez, lo que invita también a repetir para probar alguna de las creaciones que salen de la cocina de Daniel. Quizás se encuentre con una carta dedicada a las setas, o quien sabe si será a la caballa, a los mejillones o a los calamares. Siempre, eso sí, con producto de temporada.
Como siempre, lo mejor para poder opinar con fundamento es acudir a La Escama y probar su propuesta. Nosotros ya lo hicimos, pero tendremos que volver para dar cuenta de platos a los que les echamos el ojo.
La Escama está en el número 32 de la calle Carretera de Conil. El teléfono de contacto es el 722 63 99 71.

