El restaurante La Azotea está situado en el hotel boutique Aroma de Mar, en la calle Boquerón de Chiclana, en primera línea de la playa de La Barrosa
Salva Moreno. – La Barrosa, en Chiclana, está considerada como una de las mejores playas de España. Para algunos, es la mejor. Razones le sobran. Un kilométrico arenal amplio, con dos torres que vigilan sus extremos, visitado anualmente por miles y miles de turistas. La oferta gastronómica que ha crecido a su alrededor es enorme, con establecimientos para todos los gustos y bolsillos. Pero en pocos, probablemente en ninguno, se puede comer disfrutando de unas vistas como las que se contemplan desde el restaurante La Azotea, en el Hotel Boutique Aroma de Mar (Calle Boquerón, 3).
Begoña Requeta García y Eugenio Andrés Torroella inauguraron este hotel de doce habitaciones en agosto de 2019, así que están a punto de cumplir cinco años. Ella ejerce como directora y gerente, y recuerda que en el entorno cercano «no existe un hotel con este concepto. En el Novo son grandes resorts. Aroma de Mar está en una ubicación privilegiada, y cuando hablamos de hotel boutique, lo hacemos de un trato exclusivo, muy personalizado. Sabemos sus gustos, y en base a eso, les preparamos la experiencia, también en el restaurante».
Habitaciones
Aroma de Mar cuenta con una docena de habitaciones con hasta media docena de tipologías. Una está adaptada a personas con movilidad reducida. El resto, doble DeLuxe con vistas panorámicas, doble superior, y doble superior con balcón, individual de uso doble y doble-triple accesible. Todas disponen de vistas al mar, excepto dos de las individuales de uso doble. «Para todos los gustos y todas las necesidades», recalca Begoña.

La Azotea, en primera línea de La Barrosa. Foto: Salva Moreno
El restaurante, cuyo nombre completo es La Azotea by Aroma de Mar, abrió en 2021. Está abierto al público, también para desayunos, y no es de uso exclusivo de clientes del hotel, aunque estos sí que pueden alojarse en régimen de media pensión. Como su nombre indica, está en la parte superior, lo que ahora, tirando de anglicismos, se ha dado en conocer como roof top. Tiene dos espacios, uno con mesas altas y otro con bajas, para un aforo total de unas 60 personas. Entre uno y otro, se celebran las conocidas como sesiones Sunset, con el saxofonista Fer Candel en directo (jueves de julio y agosto) o el flamenco de Sara Fuentes.
Vistas desde La Azotea by Aroma de Mar
Pero lo más llamativo son, sin duda, las maravillosas vistas que se contemplan desde esa altura. La Azotea by Aroma de Mar está prácticamente en el medio de la playa de La Barrosa, así que se convierte en el lugar perfecto para mirar, a un lado y otro, y quedarse embelesado con la belleza del paisaje, con el Castillo de Sancti Petri a lo lejos. Antes de probar nada, ya tiene algún que otro punto ganado. Y otro: la sala de mesas bajas está totalmente cerrada, con ventanas que bajan y suben en tres secciones, por lo que los vientos, tan habituales en la zona, no son excusa para no ir.

El taco de tortilla de camarones. Foto: Salva Moreno
En cuanto a la cocina, a Begoña y Eugenio les tentó tirar del asesoramiento gastronómico de cocineros ya experimentados y con cierto prestigio. «Pero nosotros somos de buen comer, nos gusta la restauración y siempre que podemos andamos visitando nuevos sitios. Así que decidimos aventurarnos por nosotros mismos, aunque, eso sí, tenemos a nuestros profesionales en la cocina».
Begoña rompe también una lanza a favor de los restaurantes de hoteles que, años atrás, no tenían demasiada buena fama. «Por suerte, eso ha cambiado. Aquí mismo, en Chiclana, podemos ver cómo las grandes cadenas hoteleras tienen restaurantes con cocineros de prestigio. Nosotros ya nacimos con un buen restaurante, porque si no, sería imposible sostenerlo sólo con los huéspedes de doce habitaciones. Desde el principio, teníamos claro que tenía que ser abierto al público».

La Azotea está, aproximadamente, a la mitad de La Barrosa. Foto: Salva Moreno
Para ello, no dejan nada a la improvisación: «el restaurante, como el hotel, abre en marzo. Pero desde enero ya estamos produciendo, estudiando la carta, viendo los escandallos… es un trabajo muy importante. Al igual que el mantenimiento del hotel. Al estar junto al mar, necesita muchos cuidados, y nosotros se los damos todos los años».
Hora de comer
Pues eso, que las vistas son fantásticas, que el entorno es idílico, pero, ¿y la comida? «La oferta la hemos ido adaptando a lo que los clientes nos demandaban. Comenzamos con una carta demasiado extensa, y eso colapsaba la cocina. Ahora tenemos una más ajustada, que tampoco es corta, y que se puede pedir tanto en la zona de mesas altas como en la de las bajas», dice Begoña.

Ensalada de chipirones, aguacate y mango. Foto: Salva Moreno
«No somos un restaurante al uso de esta zona», añade. «De frituras, sólo tenemos el cazón en adobo y el taco de tortilla de camarones, que es uno de los que más gusta. Va con pico de gallo, cebolla encurtida, guacamole y su toque cítrico de lima. Lo hacíamos con ortiguillas, pero como ya no hay las hemos sustituido por carrillera de atún». Contundente y fresco.

El gofre salado, uno de los platos más demandados. Foto: Salva Moreno
La directora del hotel y el restaurante menciona como otros de los platos más destacados el magret de pato con demi glace de azahar y quenelles de patata y setas; o las costillas de atún con salsa Yakitori. «Éste último gusta mucho, la gente repite una y otra vez, pero es que ese atún tan meloso está muy bueno. Como las croquetas líquidas, que salen mucho. Son croquetones, en realidad, y de tres sabores: rabo de toro, bacalao y gambas, y trufa blanca».

Las costillas de atún con salsa Yakitori. Foto: Salva Moreno
Entre las carnes, suministradas por Los Norteños, tienen un Tomahawk por encargo que también tiene buena acogida. Además, incluyen con él una botella de un reserva de La Rioja. El steak tartar sobre tuétano al horno, es otra de las apuestas en el apartado cárnico. De los mismos distribuidores, el bacalao confitado con ajo arriero y carabineros.
De entrantes, no pueden faltar las ensaladillas, que en La Azotea preparan de carabineros. Hace un par de años, también introdujeron una ensalada templada de chipirones con aguacate y mango, que aún mantienen en carta, a la que se ha unido otra ensalada de burrata: «Le damos un toque de clorofila, y, además, la hacemos con los tomates cherry asados al horno, con uva confitada y frutos secos».

El steak tartar en tuétano. Foto: Salva Moreno
El gofre trufado ibérico con mahonesa de ajos tostados, cebolla frita y huevo a baja temperatura, y la hamburguesa de Wagyu, son otros de los platos destacados. Y en cuanto al atún, de Balfegó, cuentan con varias opciones, además de las costillas ya reseñadas, como el ceviche y el tartar. Los postres incluyen tarta de queso payoyo, de zanahoria, de chocolate, torrija brioche caramelizada y helados de sabores.
Vinos
En cuanto a los vinos, en La Azotea, por el tipo de cliente, apuestan por referencias clásicas nacionales, pero también por vinos de bodegas locales y provinciales, y alguna que otra pequeña, de poca producción, que Eugenio va descubriendo, caso del Camargo (Bodegas C&R), que probamos en nuestra visita. También disponen de Tesalia 2019, de la bodega homónima de Arcos, que ha sido nombrado como mejor vino de Andalucía en los Premios T del Vino, como les contamos en El Gusto es Suyo (leer aquí).
La Azotea by Aroma de Mar abre de marzo a mediados de octubre. En verano, sólo cierra los lunes y martes al mediodía. Pueden reservar haciendo clic en este enlace. La carta completa, y más información, pueden verla en este otro enlace. El teléfono de contacto, el 956 49 70 49.
Su ubicación, haciendo clic en este enlace.

