El restaurante de Pepe Romero y Malena Rus en Chiclana, Flor de Tuna, incorpora al atún en su parrilla para la temporada veraniega
Salva Moreno. – La parrilla marca la oferta gastronómica del restaurante Flor de Tuna, situado en la salida de Chiclana de la Frontera hacia Medina Sidonia. Carnes y verduras se cocinan a la brasa durante todo el año, y ahora, en plena temporada, reciben también junto a ellos al producto estrella del mes de mayo y venideros: el atún rojo salvaje de almadraba.
En un 2024 en el que Flor de Tuna celebra un triple aniversario, 90 años de la bodega en la que se ubica, 30 desde que se convirtiera en restaurante, y 10 desde el comienzo de la etapa actual, el verano se aproxima dando relevancia al atún. Y para ello, la parrilla de Pepe Romero deja un hueco para este producto.

Entrada a Flor de Tuna. Foto: Salva Moreno
La carta del restaurante, cuya propiedad comparte Pepe con su mujer, Malena Rus, no es demasiado extensa. Tampoco es necesario mucho más, porque en ella recoge una oferta más que suficiente como para disfrutar comiendo carnes, verduras y pescado. El atún se incluye en lo que ellos denominan como ‘Brasas Azules’, con la lubina a la brasa y el lomo al chimichurri, el pulpo con patatas panaderas, y el lomo y la parpatana del atún.

El lomo de atún a la brasa. Foto: Salva Moreno
Las ‘Brasas Verdes’ son para las verduras, con platos como la berenjena con queso feta y aderezo a la griega; las setas con espárragos, rúcula y grana padano; la parrillada de verduras, o la hamburguesa vegana con verduras a la parrilla.
La carne
Aunque, sin duda, la estrella en Flor de Tuna es la carne. Entrecot, chuleta, parrillada mixta o de ibéricos, son algunos de los cortes, con ternera ibérica, presa, secreto y lomo bajo. Dice Pepe que lo que tiene más demanda son «las parrilladas, el entrecot y las chuletas». Chorizo criollo, solomillo de cerdo, Chateaubriand, hamburguesa de Angus con queso chedar, más carne para elegir.

La berenjena es uno de los platos más demandados. Foto: Salva Moreno
Igualmente, en Flor de Tuna hay platos para compartir, o no, como resaltan en su carta. Ensaladilla cremosa de atún, croquetas de jamón o de rabo de toro; tabla de quesos o de embutidos; crujiente de langostinos; patatas bravas; huevos rotos con chicharrones de Chiclana; mejillones; o cachopo de ternera, jamón, queso y pimiento, entre ellos. Siempre, en todos los apartados de la carta, también en los vinos, mirando por el producto local.

El atún y el pulpo se unen a la parrilla de Flor de Tuna. Foto: Salva Moreno
A todo esto, se une el atún, con los platos ya señalados. Cualquiera de ellos puede degustarse en alguno de los espacios de Flor de Tuna. Ahora, con el buen tiempo, el jardín suele ser más reclamado, pero en el interior hay también varias zonas disponibles. Además, si está pensando en buscar algún lugar para celebraciones, el restaurante de Pepe y Malena también ofrece esa posibilidad. En total, un aforo que se acerca al centenar personas. La decoración es sencilla, pero elegante, acorde con el espacio y el pasado de su dueño, que tuvo la tienda de regalos y decoración, El Desván.
Más sobre Flor de Tuna
El restaurante Flor de Tuna está ubicado en un antiguo cortijo de la familia de Pepe Romero. Su bodega cumple 90 años en 2024. Además, hace justo tres décadas, el restaurante comenzó su actividad, entonces bajo el nombre de Los Pepes. Y hace diez años, echaba a andar una segunda etapa, primero como Pepe Fusión y, desde 2020, con su nombre actual.

Embutidos chiclaneros. Foto: Salva Moreno
Pepe dejó atrás el restaurante en 2004, alquilándolo a Marcelo González, que montó La Pampa. Pero diez años después, decidió dejarlo, volviendo a manos de Pepe. Entonces «era cocina mediterránea con cierta fusión: cuscús marroquí, musaka griega, bruschetta italiana… Incluso planteamos tener cocina judía, todo lo que fuese mediterráneo».

Los vinos locales, presentes en la carta del restaurante. Foto: Salva Moreno
El Covid lo cambió todo, incluso el nombre, que no gustaba demasiado a sus dueños porque generaba cierta confusión en la clientela. «Pensamos en crear algo más autóctono, que fue Flor de Tuna, y comenzamos a trabajar con productos locales. Y si esto era una bodega, nada mejor que hacer una buena carta de vinos. Esas modificaciones, gustaron a los clientes».

El jardín de Flor de Tuna. Foto: Salva Moreno
En estas fechas, Flor de Tuna abre de jueves a domingo. Pepe anima a que le visiten porque «van a encontrar un sitio agradable en el que se puede conversar, con buena música, y donde puede haber reuniones de trabajo, familiares o un ambiente romántico para parejas. Todo ello se une a una buena cocina». Si quieren probar, el número de teléfono para reservar es el 620 86 54 35.

