La Bodega Tesalia, en Arcos, es ahora un refugio seguro para muchas especies de flora y fauna, algo que redunda en la calidad de sus vinos
28-10-24
Salva Moreno.- Cuenta Richard Golding que cuando compró la finca de 106 hectáreas en la que ahora se ubica la Bodega Tesalia, en Arcos de la Frontera, apenas había seis árboles fuera de los arroyos. Corría el año 2007, y lo que encontró fue una tierra yerma, totalmente desnuda, sin vegetación ni fauna. Así que el nuevo propietario tomó la decisión de plantar 6.500 árboles. A partir de ahí, la vida animal y vegetal comenzó a llegar.

Los caballos, parte primordial en la finca de Bodega Tesalia. Foto: Cedida
«Al poco tiempo de plantar los árboles, se empezó a oír el ruido de pájaros, y también llegaron muchos insectos», recuerda Richard. En la finca, además del vino, su propietario da cabida a otra de sus pasiones, como son los caballos que, a través del estiércol, aportaron también materia orgánica al suelo, con todos los beneficios que eso conlleva para la biodiversidad.

Valle Lozano, con un borrego. Foto: Cedida
La tierra estaba sin trabajar y, por tanto, inerte. Al comenzar con el proyecto del viñedo, y el cultivo en otras parcelas que se arrendaron, esa biodiversidad fue creciendo. Valle Lozano es la Directora Técnica de Bodega Tesalia, y explica que «cada uno de esos cultivos tiene una demanda de nutrientes distinta. Eso provoca que, finalmente, el suelo se enriquezca. Entre los árboles, los caballos, el viñedo y el arrendamiento a los agricultores, pasó de una finca inerte a lo que tenemos ahora».
Un paraíso para los animales
Como hemos explicado en otras ocasiones, los sistemas de conducción de los viñedos de Tesalia son muy particulares. «Estos sistemas», explica Valle, «hacen que los propios pámpanos sirvan de paraguas de los racimos, dándoles sombra. Eso ayuda muchísimo, no sólo para lograr vinos con poco alcohol, que sin ese sistema sería muy difícil de obtener debido a las altas temperaturas, sino también porque ahí hemos encontrado incluso nidos de pájaros que se sienten protegidos».

Una serpiente aparece entre una de las viñas. Foto: V.L.
Además, en la parte baja de la finca hay un pequeño arroyo con una zona de matorrales, alrededor del cual es habitual encontrar familias de jabalís o corzos. «Se ven, sobre todo, por la mañana, al amanecer. Y es que todo suma. Cuantos más animales haya, mejor para el terreno, y eso es algo que redunda en la calidad de los vinos».
Herbicida natural
En 2020, Bodega Tesalia abandonó por completo el uso de herbicidas y productos químicos. Para realizar su labor, se ‘contrató’ a unas trabajadoras muy especiales: las ovejas. «En esta época, empiezan a caer las hojas de la viña, y metemos unas 200 ovejas de un pastor de la zona. Suelen estar hasta marzo, y para nosotros hacen un trabajo estupendo, porque se comen la hierba a una altura perfecta. El pastor también está encantado, porque sus ovejas tienen comida y mucho espacio en una finca cerrada. Además, es un abono natural, por lo que el aporte de materia orgánica es también importante».

Las aves aprovechan la sombra para hacer sus nidos. Foto: V.L.
La Directora Técnica de la Bodega Tesalia cuenta que, durante el año, se dan muchos paseos de control por los viñedos. En ellos, descubren también el ciclo de la vida a través de los animales, encontrando una fauna muy diversa. «Las que más pueden asustar son las serpientes, porque no te las esperas en las cepas, pero son muy buenas. También hay mucho caracol, que sí que se comen algunas hojas, pero no hacen demasiado destrozo. Hemos visto ranas, como una azul preciosa, sapos o tortugas de un tamaño considerable, que hay que llevar a la charca».

La rana azul. Foto: V.L.
Por supuesto, hay muchos insectos, «como las abejas. Es maravillo ver cómo van polinizando las plantas en primavera. Las aromáticas tienen mucha presencia, como la salvia o el romero. Eso se nota en el vino de esas parcelas. Si lo catas antes de que se haga el coupage, se perciben esos aromas a monte bajo. Porque todo esto que estamos hablando de la biodiversidad que se ha creado, influye en nuestros vinos. No serían los mismos sin este suelo, sin la flora y sin la fauna», concluye Valle.

