Bitácora, junto al Puerto Deportivo Alcaidesa Marina de La Línea, es toda una referencia gastronómica en la localidad
15-07-26
Salva Moreno. – Parece que fue ayer, pero lo cierto es que el Bar Bitácora abrió hace ya siete años junto al Puerto Deportivo Alcaidesa Marina de La Línea de la Concepción. Los hermanos González, Javier, Álvaro y Eduardo, consiguieron en 2019 la concesión de este establecimiento con vistas a Gibraltar y a los barcos atracados en el muelle. Un espacio amplio con tres zonas bien diferenciadas y con los platos que salen de la inquieta cabeza de Eduardo, el González jefe de cocina. Mientras a escasos metros se celebraba la histórica caída de la verja en presencia del presidente Pedro Sánchez, los tres hermanos soplaban las velas de su séptimo aniversario. Felicidades.

Las patatas bravas a la manera de Bitácora. Foto: Salva Moreno
Bitácora se aleja de la tradición de los bares que abundan en La Línea, una de las ciudades con más ambiente para el tapeo en la provincia de Cádiz. La carta del bar del Muelle de la Ribera está repleta de opciones para compartir, pero también para una sola persona. Hace unos días estrenó nuevos platos que se unen a clásicos del Bitácora como las ‘Patatas bravas a nuestra manera’ o los fideos tostados con langostinos, alioli negro de tinta y manteca colorá de kimchi.
Entre las novedades destacan la tosta de masa madre con sardinas marinadas y alboronía. Para los más carnívoros, Eduardo tiene buenas noticias: «ahora compramos un chuletero de retinta y lo maduramos. De ahí cortamos el rib eye, el chuletón, el lomo bajo y el solomillo, todo elaborado a la parrilla». Los sobrantes de los recortes tienen como destino unas sabrosas albóndigas en salsa de jerez.

Las albóndigas de retinto de Bitácora. Foto: Salva Moreno
Los huevos rotos con carabineros al ajillo comenzaron siendo una sugerencia. Pero la buena respuesta del público animó al cocinero linense a incluirlos en la carta. «Fue una sorpresa. La primera vez nos quedamos sin carabineros y tuve que usar langostinos», recuerda ahora Edu.
La carta
Bitácora se define en su carta como ‘Tu punto de partida’. Y para comenzar, ‘Freskito’, con ensalada César con pollo crujiente, la ensaladilla rusa, salmorejo tradicional o el tartar de atún semicurado con ajoblanco, un plato algo tuneado para esta temporada de verano.

Gyozas de gambas al ajillo con su velouté y ajo tostado. Foto: Salva Moreno
El en ‘Picoteo’, junto a las bravas comparten sección los nachos gratinados, las gyozas de gambas al ajillo, los tacos de atún encebollado (otra de las novedades) o el brioche de calamares fritos, además de la tosta de sardinas que ya mencionamos.
Tres hamburguesas y tres arroces. Las primeras, la trufada, la Bitácora y la smash. Los arroces, secos en paella de gambones, caldoso de secreto o el meloso de calamares.

La smash burger, esta sin queso cheddar. Foto: Salva Moreno
En ‘Nuestros fogones’ están las albóndigas de retinta y los huevos rotos, junto a los fideos tostados, la lasaña crujiente de retinta y los gambones a la brasa. Y ‘Al negro carbón’, además de los cortes de retinta, secreto ibérico, calamarcitos a la brasa, aguacates a la parrilla, churrasco de pollo a la parrilla, picaña de ternera nacional, pez espada a la brasa, lingote de atún a la brasa y la berenjena asada al carbón. Para los postres hay que preguntar al personal de sala.
Pueden consultar la carta completa haciendo clic aquí. Para las reservas, clic aquí.
Más sobre Eduardo y Bitácora
A Edu González siempre le interesó la gastronomía, y mientras estudiaba en la Escuela de Hostelería de San Roque, vio un reportaje sobre Alain Ducasse que le cambió la mente. Cuando leyó posteriormente a Ferrán Adriá en el New York Times, «me explotó la cabeza», recuerda. Tras pasar por distintos restaurantes y bares, se presentó a la concesión de Bitácora junto a sus hermanos.

Foto de archivo de Eduardo González en la entrada del Bar Bitácora. Foto: Salva Moreno
En Bitácora comenzaron con la idea de ser un fast good, con una oferta basada en bocadillos y hamburguesas y pocos platos elaborados. Los clientes fueron reclamando más cocina, así que en cada cambio de carta han ido presencia los panes y las hamburguesas. En resumen, Eduardo se muestra satisfecho de estos años, en los que siempre ha querido presentar «una cocina divertida, sorprendente y, sobre todo, que esté buena».
Asegura Eduardo que «nos vamos pareciendo, cada vez más, al restaurante que me gustaría tener, siempre con la filosofía de que sea el sitio al que quisiera ir a comer». Lo dice alguien que no come pescado ni marisco, y que a veces encuentra cartas en las que hay pocas opciones entre las que elegir.
Bitácora dispone de tres espacios. Una terraza más adaptada para tomar un refresco o el aperitivo; un salón interior, y otro con mesas altas más exterior, pero cubierto.

Imagen del Bar Bitácora, en La Línea. Foto: Salva Moreno

