Estefanía Ramos y Pedro Valenzuela abrieron Anónimo hace tres años, y ahora cuentan con Andrea Mylonas como jefe de cocina y socio
08-12-25
Salva Moreno.- Al mairenero (del Aljarafe) Pedro Valenzuela siempre le ha gustado la gastronomía. Sus conocidos recurrían a él para elegir restaurantes donde comer, e incluso tuvo un blog con el nombre de El Cheftective. Pero el motivo que le llevó a Perú no fue la comida, sino el trabajo que desarrollaba en el departamento financiero de una empresa sevillana de energía. En la inauguración de un restaurante en Lima conoció a la peruana Estefanía Ramos, propietaria del local y un caso similar al suyo, ya que trabajaba en la bolsa pero era, es, una apasionada de la gastronomía. No sabían nada, pero ese fue el germen de una vida personal en común y de Anónimo, el restaurante que abrió el 24 de noviembre de 2022 en la Avenida Clara Campoamor de Mairena del Aljarafe (Sevilla).
Pedro dejó su empleo y se unió al proyecto de Estefanía en Lima, que llegó a contar hasta con tres locales en la capital peruana. En su familia sí que había cierta experiencia en el mundo de la hostelería, más bien de la hotelería. Su abuelo, Juan Alberola, dirigió el mítico Hotel Pez Espada de Torremolinos (Málaga). Pero ni él ni ella tenían formación de ningún tipo en el sector.

Exterior del restaurante. Foto: Salva Moreno
La pandemia golpeó con dureza su negocio en Lima, y volaron a Sevilla. En el Aljarafe encontraron un local que se ajustaba a las necesidades para su restaurante. Muy amplio, con capacidad para unas 200 personas, en una zona que Pedro conocía muy bien y cumplía con el público objetivo al que querían dirigirse, con eventos variados los jueves (música, cenas temáticas, catas…).
Acaban de cumplir tres años con un nuevo socio en Anónimo, el italiano Andrea Mylonas, jefe de cocina. El trío es responsable de una empresa de cáterin, homólogo al restaurante. Pedro, además, gestiona un hotel junto a su hermana Cristina en la localidad pacense de Monesterio.
Anónimo y el Aljarafe
«Desde el principio sabíamos que no era lo mismo abrir en el centro de Sevilla que en Mairena del Aljarafe», dice Pedro. «Aquí se vive del mercado local, no del turismo. Dependemos en buena parte del boca a boca y de que nos vayan conociendo poco a poco. Como siempre decimos, vamos pasando etapas. Ahora recuerdo los servicios que dábamos al comienzo, y no tiene nada que ver con lo que hacemos ahora. La experiencia y el equipo humano nos ayuda para que el nivel del restaurante vaya creciendo».

Estefanía y Pedro en el interior del restaurante. Foto: Salva Moreno
Pero volvamos a 2022. ¿Por qué Anónimo? «Con el nombre rendimos homenaje a todas esas personas ‘anónimas’ que están detrás de nuestros platos: los agricultores, proveedores, transportistas, nuestro equipo… la idea es que cada plato cuente una historia a través de las personas que han contribuido a su elaboración. Incluso tenemos platos con nombre, como Andrea. Él descartó la idea de hacer una tortilla, pero de repente llegó con esta otra que ahora tenemos en carta. Nos gusta contar esas historias curiosas que hay dentro de un restaurante y que rara vez se conocen».

El tartar de vieira. Foto: Salva Moreno
«Tenemos una mezcla de identidades de todas las personas de Anónimo. Nosotros dos, los cocineros, los camareros que cuentan y comparten nuestra misma filosofía… y al final no es una persona detrás de un restaurante, sino todo un equipo, añade Estefanía».
Con un español, un italiano y una peruana como socios en Anónimo, ¿cuál es el concepto gastronómico del restaurante? «Siempre quisimos que fuese un restaurante distinto. Tiene influencias locales, pero también de Perú, Italia y algunos toques griegos. Respetamos el producto, todo es artesanal, y nuestra carta gira en torno al fuego. No nos consideramos un asador, pero cocinamos a la brasa con el horno Josper y la parrilla como protagonistas. Y con la cocina a la vista para completar una experiencia sin artificios».
Innovación sin pretensiones
Sin caer en lo pretencioso, en Anónimo gusta innovar. La carta es variada y está muy viva, cambia con frecuencia. Incluso platos que funcionan bien, van saliendo de la propuesta para dejar sitio a las novedades. «Hay quien no entiende que quitemos los que gustan, pero es que ese es también nuestro estilo y nuestra filosofía», matiza Pedro. Justo ahora, a principios de diciembre, han cambiado su carta adaptándola a la temporada con productos como la alcachofa. «Anónimo se transforma, creemos que hacia adelante. Esa es la idea que nos mueve».

El tiradito nikkei. Foto: Salva Moreno
El Gusto es Suyo pudo probar un menú degustación creado en Anónimo para ciertas ocasiones, aunque la idea es incluirlo en su propuesta para todos. Son siete pases que representan «la filosofía más pura de Anónimo: cocina al fuego, producto cuidado y platos que no buscan simplemente agradar, sino contar algo».
Esa narración se inicia con un tartar de vieira a la brasa con leche de tigre de espárragos y crema de guisantes. «Un bocado fresco, sutil y equilibrado que abre la experiencia con elegancia vegetal y marina».

El croissant carbón. Foto: Salva Moreno
El segundo, el tiradito nikkei, recuerdo de los orígenes de Estefanía. «Es el giro fresco y viajero del menú. Influencia peruano-japonesa trabajada desde el equilibrio: atún, leche de tigre cítrica, y aliños con sutiles notas tostadas. Nos recuerda que la cocina viva también es cruda, ligera y directa».
El tercero es uno de los platos que están teniendo más éxito, junto con el tiradito anterior: el croissant carbón. «Mini croissant relleno de carbonara líquida y guanciale, coronado con velo de papada ibérica. Una reinterpretación cremosa y contemporánea de un clásico romano, pasada por el filtro de la brasa y el contraste».

La tortilla de Andrea. Foto: Salva Moreno
Superamos el ecuador del menú con el aguacate a la brasa, servido con helado de parmesano en su interior y acompañado de cremoso de mango, crumble de avellana y nido de kataifi. «Dulzor, cremosidad y aromas tostados en un plato vegetal que se convierte en icono de la casa».

Entraña de Angus. Foto: Salva Moreno
Ya hablamos de la tortilla de Andrea, quinto pase de este menú. En realidad son patatas en varias texturas con cebolla pochada y yema líquida, acompañadas de bizcocho salado de pan. «Una tortilla que se descompone para reconstruirse con intención, sabor y ternura».
Y antes del postre, 220 gramos de entraña de Angus. En solitario, sin artificios innecesarios, cocinada a la brasa y al punto elegido por el comensal. Jugosa e intensa, fue un acertado pase final para la parte salada del menú.

La torrija donut, de postre. Foto: Salva Moreno
El punto dulce lo pone la torrija-donut casera flambeada. Con cierto toque alcohólico y para golosos. Como dicen en Anónimo, «una torrija redonda con alma de postre casero, perfume de licor y final totalmente on fire».
El horario de Anónimo es de miércoles a sábado, de 13:30 a 16:30 y 21:00 a 23:30. Los domingos, de 13:30 a 16:30. Lunes y martes son los días de descanso. La carta completa pueden consultarla en este enlace (clic aquí). Las reservas, clic aquí, o en el número de teléfono 854 99 26 45.

