La Pastelería Galván, en Vejer de la Frontera, ha puesto a la venta una galleta de la tradicional cobijada gracias a un molde encontrado en el obrador

24-11-24

IMG 20201021 WA0128Salva Moreno.- La Pastelería Galván, en la Calle Altozano de Vejer de la Frontera, lleva abierta desde 1942. Fue fundada por José Galván Benítez. Hoy es su hijo, de idéntico nombre y Rodríguez como segundo apellido, quien sigue al frente del obrador junto a su hijo Arturo. En más de 80 años de vida, nunca había tenido un dulce, un pastel o cualquier otra pieza identificativa de Vejer. Arturo tenía ganas de hacer algo: «una tarta con la bandera de Vejer, el escudo, o algo así…». Un hallazgo inesperado le hizo verlo claro.

¿Y qué se encontraron en la Pastelería Galván? Pues después de más de ocho décadas, apareció de la nada, sin que nadie se lo explicara, un molde con forma de cobijada, el traje típico de las mujeres vejeriegas, tiempo atrás, totalmente negro y que sólo dejaba a la vista su ojo derecho. No muy lejos de la pastelería, hay una estatua de una de ellas, junto a un mirador.

Pepe Galván, introduciendo las galletas en el horno. Foto: Salva Moreno

Pepe Galván, introduciendo las galletas en el horno. Foto: Salva Moreno

«El molde lo encontré un día buscando entre los utensilios. Yo creo que viene de antes, que han querido realizar algo y nunca se llegó a concretar. Por suerte, yo lo he encontrado y lo he hecho. La galleta es una pasta de mantequilla, huevo, harina y azúcar cubierta de chocolate negro, dejándole el hueco del ojo derecho», explica Arturo. De momento, las galletas de cobijada se venden por unidades, aunque en la Pastelería Galván ya piensan en hacer unas cajas para una media docena.

Los dulces en la Pastelería Galván

La cobijada se une así a la oferta de productos artesanales que han dado fama a la Pastelería Galván que, además, dispone de un amplio espacio interior donde poder sentarse y disfrutar de ellos. Pepe recuerda que allí han trabajado todos los hermanos, cinco mujeres y tres hombres. Y desde muy pequeños, como recuerda con la anécdota de que «a una de mis hermanas había que ponerle una caja de galletas para que alcanzara el mostrador».

Arturo, pintando una de las galletas con chocolate. Foto: Salva Moreno

Arturo, pintando una de las galletas con chocolate. Foto: Salva Moreno

Dice Pepe que, en los años 60, con el boom turístico. «Aquí solamente teníamos los rosquetes y el pan duro, pero se hacía sólo en Semana Santa. Y los turistas siempre preguntaban qué era lo típico de Vejer para llevárselo. Había que subirse al carro del turismo».

«Se me ocurrió indagar un poco y pregunté a la gente mayor, y me dijeron que las tortas vejeriegas existían desde hacía mucho, así que me decidí por ellas. No es perecedero, porque lleva canela, azúcar, harina y la manteca. Y hicimos unas cajitas para que no se movieran mucho en el viaje. Le pusimos tortas vejeriegas, porque antiguamente se denominaban tortas finas. Esto fue a mediados de los 70, y ha funcionado muy bien».

Vitrina con dulces de la Pastelería Galván. Foto: Salva Moreno

Vitrina con dulces de la Pastelería Galván. Foto: Salva Moreno

Además, Pepe dice que actualmente gustan mucho los dulces de chocolate. «Quien viene por aquí suele llevarse. También los piononos, y otros con un hojaldre que Arturo está haciendo con boniato, que también han tenido mueva aceptación. Por supuesto, los camiones, las milhojas, que hacemos muchísimos y se venden rápidamente. En esta época también hacemos mazapán con piñones de la Breña de Barbate, y turrón de Cádiz. Con los polvorones no nos complicamos la vida, y sólo tenemos de canela y vainilla».

Una de las galletas de cobijada. Foto: Salva Moreno

Una de las galletas de cobijada. Foto: Salva Moreno

«También tenemos un bizcocho de nata con mango y un toque de chocolate blanco, o el dulce de Kinder, que es un bizcocho con crema y la cobertura de Kinder», apunta Arturo. «Pero lo tradicional es la torta y el pan duro, que se hace con los recortes de todos los dulces. Como decía mi abuelo, esa es la ganancia del pastelero», concluye.

Otro de los encantos de Pastelería Galván es el propio espacio que ocupa, en pleno centro de Vejer y con un interior en el que el tiempo parece pasar más lento, recordando a las pastelerías antiguas en las que lo artesanal y el cariño con el que elaboran los dulces no tienen nada que ver con la producción industrial. Si andan por Vejer y le gustan los pasteles de siempre, tienen parada obligada en Pastelería Galván. Un camión de chocolate, una torta vejeriega o una de las novedosas galletas de cobijada, le están esperando.