El restaurante El Fogón, en San Martín del Tesorillo, se dio a conocer por sus pizzas, pero ofrece mucho más
19-03-26
Salva Moreno.- Cuando el siglo XX daba los últimos coletazos y el XXI calentaba en la banda, Manuel Rodríguez comenzaba el camino de El Fogón, en San Martín del Tesorillo. Entonces era una Entidad Local Autónoma (ELA) perteneciente a Jimena de la Frontera, pero desde 2018 es el municipio número 45 de la provincia de Cádiz.
Allí habían llegado sus padres, Antonio Rodríguez y Remedios Martín, desde la localidad malagueña de Benarrabá. El ‘aceitero’ y la ‘extraviá’, como les conocían, compraron el terreno donde su hijo abrió El Fogón en septiembre de 1999. En homenaje a su padre, Manolo bautizó un espacio cercano a la entrada del restaurante como ‘El rincón del aceitero’. Pero antes había sido El Amanecer, por la tempranera hora en la que Remedios comenzaba a servir desayunos, y siempre se conoció como el bar del aceitero.

Terraza de El Fogón. Foto: Salva Moreno
El Fogón es un negocio familiar, y podemos llevar esa expresión al extremo. Su mujer, María del Mar Cano, está en la cocina. Pero por allí andan también su hijo, Pablo, y su novia, Salomé Elvira, con su hermano Raúl Elvira; su prima Lourdes Blanco y su marido, Juan Guerrero. Eli y Jaime completan el equipo actual.
«El Fogón es el legado de mis padres. Es algo muy familiar», comenta con emoción Manolo. Y eso es algo que se percibe nada más cruzar la puerta de entrada. María del Mar y su marido nos regalan una calurosa bienvenida, junto a la barra. A la izquierda vemos ‘El rincón del aceitero’, a la derecha se intuyen las brasas de la parrilla, y al fondo la sala interior y la salida a la terraza.

Manolo, con el palo cortado. Foto: Salva Moreno
Desde el exterior hay una vista privilegiada, con una plantación de aguacates en primer término, un cultivo que sufrió como pocos el azote de las borrascas de enero y febrero. Al igual que la población tesorillera. Muchos de sus habitantes tuvieron que ser desalojados ante la crecida de los ríos Guadiaro y Hozgarganta, y el agua también entró con fuerza en el sótano de El Fogón.

Aguacate asado con pipirrana y burrata. Foto: Salva Moreno
«Abrimos con ilusión, ambición y mucha confianza en nosotros. Fue una inversión importante en este pueblo, que no es lo mismo que hacerlo en la costa o en una cidad grande. Conseguimos ganarnos la clientela local, pero había que atraer gente de fuera». Y una vez que se conoce personalmente El Fogón, se entiende que el esfuerzo tuviera recompensa.

Uno de los platos, con puerros, de El Fogón. Foto: Salva Moreno
El restaurante no ganará estrellas, soles ni ningún otro astro. Pero es que no tiene, ni de lejos, esas pretensiones. Mientras almorzamos, oímos a otros comensales comentar con los camareros que son clientes desde hace dos décadas. Sí, la comida está buena, pero el ambiente y la amabilidad del servicio convierten la experiencia en algo más que comer. A El Fogón se va a pasar un rato distendido, entre amigos, y si tienes la suerte de que el día esté soleado, a disfrutar de su terraza.

El brioche de pulled pork. Foto: Salva Moreno
Pero sí. A un restaurante se va a comer, así que tiene su importancia. «Tenemos carnes a la brasa. Ahora, como novedad, ofrecemos ternera frisona gallega. Pero nosotros comenzamos con las pizzas, que sólo están disponibles por la noche y hay una variedad muy amplia. Y hace algo más de diez años comenzamos con un estilo de gastrobar, tapas de diseño, diferentes. Todo lo hacemos nosotros, con postres muy elaborados, caseros».
Platos de El Fogón
¿Cuáles son los platos más característicos de El Fogón? Difícil elegir, porque la carta es extensa, pero Manolo habla de «los fideos tostados con langostinos y alioli de piquillo; crujiente de boletus, que va sobre pasta filo crujiente y lleva el boletus con rúcula, lascas de parmesano y vinagreta de frutos secos; tenemos una milhoja de foie, manzana y membrillo que maridamos con el vino de naranja de Bodegas Gallardo (Vejer); queso hojaldrado; hojaldre de peras al horno con gorgonzola y frutos rojos; tartar de atún, el clásico con wakame y mayonesa de wasabi, y otro con piñones tostados y ajoblanco».

Fideos tostados con langostinos y alioli de piquillo. Foto: Salva Moreno
Además de todos estos, en la carta hay varias ensaladas, ensaladillas, croquetas, aguacate asado con pipirrana y burrata, varias tostas, pan bao con carrillada y wakame, con calamar y alioli, o con langostino panko y kimchi; brioche de pulled pork; huevos estrellados, pescados a la plancha y la barbacoa. Hay mucho donde elegir. Los precios son acordes a la calidad del producto y del servicio.

Milhojas de manzana, foie y membrillo. Foto: Salva Moreno
Y nos vamos de El Fogón. Llegamos con una sonrisa, pero en la despedida es aún más grande. A lo mejor influye el maravilloso palo cortado de Roberto Amilllo con el que Manolo nos obsequió al inicio, pero estamos convencidos de que es por algo más. Por esa sensación de tener que volver pronto para disfrutar de la compañía de Manolo y familia, rodeados de naturaleza y con una buena oferta gastronómica. Volveremos.
Para las reservas, pueden llamar al 956 61 86 57. Para conocer su ubicación, clic aquí.

La tarta de queso, uno de los postres. Foto: Salva Moreno

