Ernesto Rodríguez y Yolanda Montané celebran su primer aniversario en la Venta La Perdiz, en Arcos, muy satisfechos por la acogida de la clientela
05-09-24


El plato de rodaballo. Foto: Salva Moreno
La historia de la Venta La Perdiz se remonta a principios del siglo XX, siendo uno de los primeros edificios en pie de la pedanía, que recibe su nombre del cortijo existente en esa época alrededor del cual creció La Perdiz. Nada que ver con lo que es en la actualidad o en 1980, cuando Francisco regresó de Barcelona, donde nació Ernesto, para ponerse al frente de la Venta junto a Paqui, su mujer. Allí fue donde el ahora propietario comenzó a tomar contacto con la hostelería.

El nuevo reservado que se ha estrenado recientemente. Foto: Salva Moreno
La curiosidad propia de la juventud, le hizo marchar a Mallorca para conocer otros lugares y saber qué se hacía por allí. Lo que en principio era para poco tiempo, se convirtió en 28 años, en los que Ernesto ejerció como maitre en hoteles de cuatro estrellas y de mayor categoría.

Langostinos a la espalda y al ajillo. Foto: Salva Moreno
Con la muerte de su padre, la venta cerró. Él, ya casado con Yolanda, regresaba por vacaciones a su tierra, como él la considera a pesar de haber nacido y pasado sus primeros años de vida en Barcelona. Y se le caía el mundo encima cuando veía la venta cerrada, luego de que su madre y su hermano, Francisco Javier, se hicieran cargo de ella. Así, tomaron la decisión de volver y hacerse cargo de La Perdiz.
Nuevos espacios en la Venta La Perdiz
Entonces ya se hicieron reformas, dejando en pie tan solo la barra, que hicieron su padre, su abuelo y su tío, el de la Venta Gabriel, en Cuartillos. Este año, a la terraza y a las dos salas interiores se le unen dos nuevos espacios: «hemos hecho un reservado para comidas de negocios, familiares, celebraciones… para tener mucha intimidad. Le hemos llamado el Salón de la abuela Paqui en honor de mi madre, que todavía anda por aquí con nosotros. Y en la zona de atrás estamos terminando una terraza de verano, que creo que nos va a dar mucho juego. Ahí cabrán unas 50 personas». En poco tiempo espera tenerla en activo.

Damián Sánchez, con Ernesto Rodríguez. Foto: Salva Moreno
Otro de los cambios relevantes ha sido en el personal de cocina, y es que hace un par de meses se incorporó Damián Sánchez, joven cocinero de Arcos. Creo que es un acierto, tiene ya una trayectoria y tiene mucha visión en la cocina. Él, como yo, posee la cuna de la cocina tradicional de su madre y su abuela. Pero, al igual que a mi, le pica el gusanillo de la cocina moderna, de dar la vuelta a todo para encontrar sabores nuevos que gusten. Creo que hacemos un buen tándem y que ha sido un buen fichaje».
Más restaurante que venta
La Venta La Perdiz es más un restaurante que una venta. Sí, tiene platos tradicionales, con mucha carne de caza (ojo al lomo de venado al amontillado) y guisos tradicionales. Pero Ernesto tiene claro que la carta debe de estar viva, cambiando para que cada vez que vayas, encuentres cosas nuevas. Platos de toda la vida conviven junto a otros más actuales, como los langostinos torpedo al guacamole con mayonesa de sriracha y mango, la ensaladilla de gambones y wakame, los chicharrones de atún o las zamburiñas en leche de tigre y lima.

El lingote de bacalao. Foto: Salva Moreno
Quienes quieran algo más clásico de las ventas, carrillada de cerdo ibérico en salsa, jabalí en salsa de tomate, venado en salsa, chuletitas de jabalí al ajillo y romero, o las albóndigas en sala de la abuela Paqui.

Lomo de venado al ajillo. Foto: Salva Moreno
Pero también hay sitio para los productos del mar. Ernesto dice que está a punto de introducir en carta el rodaballo a la brasa de encina con aceite y vinagre, o el lingote de bacalao con gambas al ajillo y cherrys confitados. Sobre éste último, cree incluso que puede convertirse en uno de sus más solicitados, ya que varias personas han llegado preguntando por él aconsejados por amistades. Los langostinos a la espalda al ajillo, tampoco se quedan atrás.

El tataki de presa. Foto: Salva Moreno
Y viniendo de Mallorca, Ernesto y Yolanda hacen un guiño a la isla en la que se conocieron, con una salsa alioli que sirven como aperitivo, y el café, de la marca Marabans. Con él, puede darse por finalizado el almuerzo o cena, acompañándolo de uno de sus postres. En la foto, un tiramisú de mango.
Tampoco se bebe mal en la Venta La Perdiz, con mucha presencia de vinos de bodegas cercanas, como Tesalia, Campestral y Huerta de Albalá, además de otras gaditanas, como Barbadillo, González Byass, Luis Pérez y Miguel Domecq, y distintas referencias nacionales.

El tiramisú de mango. Foto: Salva Moreno
Tras este primer año, Ernesto tiene claro que «esto no habría podido salir adelante sin Yolanda. En Mallorca, era segunda maitre, por lo que de esto entinde. Pero dejar la isla para venir a Arcos, fue un salto grande para ella».
El teléfono de reservas de la Venta La Perdiz es el 956 71 02 52. La carta pueden consultarla haciendo clic en este enlace. Esta es su ubicación.

