Narea, el restaurante de Alejandra Gnisci y Jaime Batista en la calle Corredera de Vejer, consolida poco a poco su propuesta gastronómica
15-12-24
Salva Moreno.- Unos pocos días después de que El Gusto es Suyo viera la luz (12 de marzo de 2024), Alejandra Gnisci y Jaime Batista inauguraban su restaurante Narea en la calle Corredera de Vejer de la Frontera. Recalaba la joven pareja en la localidad jandeña tras un agridulce (pero didáctico) paso por Sanlúcar de Barrameda, donde comenzaron el 14 de junio de 2022. Si hay algo en la oferta gastronómica de Vejer es variedad, y la cocina de Narea complementa lo ya existente. Poco a poco, van dando los pasos adecuados para consolidar su propuesta. No es fácil. Nunca lo es. Pero ganas, y buenos platos, no les faltan.

Alejandra y Jaime, en la entrada del restaurante. Foto: Salva Moreno
De Alejandra y de Jaime, y por tanto de Narea, ya hablamos en esos días. Decían entonces que habían encontrado lo que iban buscando desde que comenzaron en Sanlúcar. «Allí queríamos un local en concreto, un patio de bodega con una parra. Buscábamos un jardín para nuestra cocina, algo que evocara la pureza andaluza. Y aquí lo hemos encontrado». Ese jardín lo tienen en la parte superior del restaurante de Vejer, aunque ahora sólo tienen disponible la terraza cubierta en la Corredera, por cuestiones climáticas.
Alejandra reconocía que, en la última etapa de Sanlúcar, «estábamos llegando al punto que queríamos, una especie de gastronómico con nuestra visión personal. Pero creemos que, quizás, hemos corrido mucho. Ahora sentimos que tenemos que hacer un rodaje, moldearnos, encontrar nuestro camino y el sitio adecuado». Y para eso, precisamente, han aprovechado estos nueve meses en Vejer, donde han recuperado los tercios y los platos para compartir, de manera que cada comensal pueda hacerse su propio menú degustación.

El restaurante está en la calle Corredera de Vejer. Foto: Salva Moreno
De orígenes italianos y argentinos, Alejandra es la encargada de dar esos toques internacionales. La focaccia es de ella, pero el resto de pan proviene de Pancultura, la panadería de Salva Mondó y Ana Ortiz con despacho en el Polígono Cañada Ancha, de Vejer, y en Conil. «Yo aporto la parte nacional, que es la cocina andaluza y la despensa de la que nos surtimos cada día. Con esa mezcla, el comensal puede tener un viaje en el que sentirse como en casa, pero sin dejar de sorprenderse».
Buenos comienzos
Contentos con la acogida que han recibido desde su llegada, tanto por la gente del pueblo como del resto, en Narea aprovecharon el verano, época fortísima en Vejer, para darse a conocer y dar un golpe en la mesa. «Estamos contentos por las sensaciones que hemos transmitido a la gente, y ya pensamos en algunas cosas que mejorar. Ya tenemos ciertos proyectos en mente para arrancar en este principio de año», dice Jaime, que nos deja con la intriga por saber más.

Narea tiene zona de terraza y jardín para la época estival. Foto: Salva Moreno
Pero con la llegada del otoño y el invierno, tocaba también cambio de carta. «Así nos adaptamos al producto de temporada, como hacemos siempre. Mantenemos algunos platos que queremos que sean los clásicos de la casa, más atemporales, como la raya en manteca colorá. Añadimos un repertorio de platos con productos de temporada, ensalzando absolutamente ese producto, sacándole el máximo partido».
Menú degustación en Narea
Además, el invierno les permite explayarse un poco más en la cocina, al descender el volumen de comensales, por lo que han decidido incorporar el menú degustación. «Son siete pases, platos que, como digo, ya no estarán en la próxima temporada. El precio es de 38€ por persona, sin bebidas». Hay un maridaje disponible por 20€ más.

La ensalada de la nonna. Foto: Salva Moreno
Esa fue la opción que elegimos para conocer la nueva carta de Narea en nuestra visita (sin maridaje). Para comenzar, el aperitivo, compuesto por mantequilla ahumada de chimichurri, AOVE picual de El Herrerillo (Medina Sidonia), tapenade trufado, y la cesta de panes, con la focaccia de Alejandra y el pan de cúrcuma o semillas de Pancultura.
El segundo pase del menú es la ensalada de la nonna, la abuela italiana, muestra de la influencia de Alejandra. Se acompaña de unas berenjenas encurtidas en orégano, ricota, granada natural y vinagreta de boletus con mostaza.

El cromático, y sabroso, escabeche de verduras. Foto: Salva Moreno
Si antes hablábamos de sorpresas, Alejandra y Jaime lo hacen introduciendo un plato más en este tercer pase: un escabeche de verduras, con escabeche de naranjas, leche de anacardo, aceite de albahaca, y gel de tamarindo con cominos. Las verduras, penca de acelga, remolacha morada y dorada, tanto asada como en crudo, y calabaza, completado con anacardo tostado. Un plato muy visual, como otros muchos en Narea. Pero lo que realmente importa es que están bien elaborados.

Las setas en diferentes texturas. Foto: Salva Moreno
Respecto a las verduras, en Narea tienen como uno de sus proveedores a Sapiens, empresa de uno de los jefes de cocina de Jaime en La Cabra (Madrid). Trabaja con cultivos ecológicos propios y una red en todo el país, que le permite tener los mejores productos de temporada en cada zona geográfica.
Volviendo al menú, regresamos al orden natural con las setas en diferentes texturas, acompañadas por una infusión de ellas mismas, que se aconseja tomar antes de comenzar con el plato para potenciar los sabores. Las setas están acompañadas de yema de huevo ahumada y piñones de La Breña, con un poco de cardo, níscalos, trompetas de la muerte, portobello y boletus.
Con el siguiente pase viajamos de nuevo a los orígenes italianos de la cocinera de Narea, con los raviolis de calabaza con nueces, salsa de salvia, potente y sabrosa, y queso pecorino.

Raviolis de calabaza con nueces. Foto: Salva Moreno
Al poco de que la camarera sirva una copa de Iceni (Tesalia, Arcos), en la copa, llega también uno de esos platos de los que Jaime nos hablaba y que quiere convertir en clásicos de la casa. En él une el mar de su Sanlúcar con los productos más reconocidos a nivel local. Se trata de la raya en manteca colorá, cuya salsa es una holandesa elaborada con esa manteca.

Raya en manteca colorá. Foto: Salva Moreno
Y antes del postre, el pithivier criollo de pato y foie, un clásico francés con alma argentina, como lo definen en las redes sociales de Narea. Partiendo de la receta original, lo reinterpretan desde las raíces argentinas de Alejandra, rellenando con un aliño criollo y acompañándolo con salsa de fondo de los huesos del pato, y otra de acelga y ajo, en un guiño a una de las creaciones más auténticas de Argentina y con la que consiguen esa colorida presentación.

Pithivier criolle de pato y foie. Foto: Salva Moreno
El menú degustación se cerró con el postre, con verdura de temporada, boniato en almíbar de vainilla acompañado de bearnesa de miel, pan de especia y crema de queso payoyo. Los peta zetas de yogur le dan el punto explosivo.

El postre servido en el menú degustación de Narea. Foto: Salva Moreno
Además de esta opción de menú degustación, la carta de Narea tiene muchas más opciones, con clásicos ya de la casa como la croqueta de kimchi con pastrami de retinta casero, tataki de pez limón en adobo con vinagreta de tomate seco y piñones, o canelón de pollo de corral con salsa de queso taleggio. También dispone de su epígrafe ‘Experiencia Verde’ y una bodega con referencias con presencia de vinos gaditanos, generosos incluidos, y otras destacadas denominaciones.
La oferta completa pueden conocerla visitando su página web (aquí, acceso directo a la carta). Para las reservas, hagan clic aquí. Esta es su ubicación.

