Tiphaine Cadou, Guillermo Collado y Jose Villalba, protagonistas del menú en Fresco Marina. Foto: Comunicación Al Dente
26-04-25
Fresco Marina es un restaurante muy ligado a la cultura. Dispone de una sala interior en la que muchos artistas presentan sus exposiciones temporales. Así que a ninguno de los 50 comensales presentes le sorprendió encontrar a Paco Hernández dibujando algunas de sus acuarelas.
Jose Villalba, con unos comensales. Foto: Comunicación Al Dente
Tiphaine Cadou recibió a los asistentes con uno de sus cócteles, antes de acceder a la sala donde se sirvieron el resto de aperitivos. En la cocina, Guillermo y Jose, y todo su equipo, daban los últimos retoques a los platos que se degustaron esa apacible noche primaveral.
La gyoza de pintada e hígado de pollo. Foto: Salva Moreno
Luego llegó ya el momento de sentarse a la mesa, en el amplio espacio del que dispone Fresco Marina. Los aperitivos, un cilndro crujiente con txangurro, alga nori y aguacate, por parte de Guillermo. Jose Villalba elaboró un carpaccio de vieira con huancaína de maracuyá y aire de naranja, muy en consonancia con las influencias internacionales que son santo y seña del restaurante de Sotogrande.
El cogollo asado. Foto: Salva Moreno
La primera entrada era un plato bastante llamativo. Siguiendo con esos toques de otras latitudes, el servicio de sala presentaba unas gyozas de pintada e hígado de pollo con un huevo y reducción de Montilla Moriles. La segunda entrada, un cogollito asado con crema de payoyo y PX, crumble de aceituna frita y maíz frito. El toque de la brasa, sutil, muy acertado, junto al crujiente de los ingredientes.
Llegaba el turno del pescado, con una costilla de atún en sashimi, que había estado curado en sal, azúcar y cítricos. Le acompañaba un dukkah con el fondo de los tendones del atún. Junto a este plato, un niñoyaki al que se le restregaba una salsa de encebollado.
Solomillo ibérico de bellota. Foto: Salva Moreno
Antes de la carne, Tiphaine había preparado otro cóctel, este con piña, fruta de la pasión, coco y sidra asturiana. Luego, el solomillo ibérico de bellota con achiote, patata hasselback, pure de tupinamba y kiwi asado.
A muchas personas, entre las que me incluyo, el queso les gusta para todo momento, pero especialmente al final de las comidas. Así que fue una agradable sorpresa vera a Cadou con una tabla de tres quesos: el primero, un comté de Francia; el segundo, Idiazábal y, por último, uno con leche de cabra payoya. A todos ellos les había añadido su particular toque para realzar su sabor.
La llamativa y refrescante sopa de cilantro. Foto: Salva Moreno
Por último, dos postres. Uno, el de Villalba, en sopa. De cilantro, puré de piña caramelizada y haba tonka, con manzana granny smith y frambuesa granizada. Una maravillosa panacota de te matcha y pistacho, con un praliné de pistacho y espuma de te matcha en el interior, el punto final.
La panacota con la que terminó el menú. Foto: Salva Moreno
Y listo. Una experiencia para repetir, sin duda. De hecho, en Fresco Marina ya tiene previsto recibir a otros invitados en el mes de mayo. Pero eso será otra historia…
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