Cádiz

Parada y fonda en Grazalema para comer en un maravilloso patio

El Patio San Diego, en la Hospedería Casa de las Piedras de Grazalema, se consolida tras poco más de un año abierto en la localidad serrana

24-09-24

Salva Moreno.- Rocío Romero y Diego Guerrero apostaron fuerte por Grazalema cuando decidieron hacerse cargo de la Hospedería Casa de las Piedras y de su restaurante, al que dieron el nombre de Patio San Diego. Les precedía su experiencia en el Mirador San Diego de La Muela, en Algodonales, y el Balcón San Diego, en Olvera, así que tampoco son nuevos, ni mucho menos, en este oficio. Pero el restaurante de Grazalema ha reclamado toda su atención, superando de lejos, afortunadamente, sus primeras expectativas.

Imagen del Patio San Diego durante el pasado verano. Foto: Salva Moreno

Las Piedras es uno de los alojamientos clásicos de Grazalema, popularmente conocido como La Fonda, por donde han pasado multitud de personalidades. Abierto desde mediados del siglo XX, está situado muy cerca de la Plaza de España, centro neurálgico de la localidad. Para darle un toque más propio, Diego y Rocío recurrieron a su amiga Carmen Sánchez, decoradora que ha realizado un trabajo sobrio y elegante, muy perceptible en la zona de entrada y en las mismas habitaciones de la hospedería.

El restaurante, que ya albergó otro con anterioridad, también ha sido modificado, principalmente en la parte interior. La parte del patio, la que le da nombre, sigue cubierta por su parra, haciendo de ese espacio un lugar apropiado para sentarse, relajarse y dejarse llevar por las recomendaciones del personal para disfrutar de la comida.

Diego Guerrero es el cocinero del Patio San Diego. Foto: Salva Moreno

Diego Guerrero es el cocinero del Patio San Diego. Junto a él, Isabel Díaz, que ya representó al restaurante en el encuentro gastronómico que celebraron en el local junto a otros compañeros de profesión de la Sierra, como les contamos en El Gusto es Suyo (leer aquí).

Su propuesta gastronómica es amplia en cuanto a productos, con carnes, pescados y platos ya clásicos de la casa. Entre ellos, la torrija de hígado de pato con manzana, que «lleva una rebanada de pan con leche, vino y azúcar moreno. Lo frío, y después lleva cebolla caramelizada, manzana con brandy y el hígado de pato, con un poco de caramelo», dice Diego.

El canelón de aguacate. Foto: Salva Moreno

El bombón de queso de cabra payoya con nueces y mermelada confitada de tomate, y el canelón San Diego, son otros de los clásicos. De este último, explica Diego que «por dentro lleva queso suave con cebolleta morada, pepinillo y alcaparras. La salsa de encima es tomate confitado hecho por mí, todo envuelto en el aguacate». El tomate también tiene mucha demanda, con alioli de mostaza y ahumados como el salmón, el bacalao o las anchoas. También ha incorporado una tosta de atún macerado (de Petaca Chico) con alioli trufado.

Carnes en Patio San Diego

Eso en cuanto a los entrantes. Luego, las carnes toman el protagonismo en la carta. En ibéricos, secreto, presa, abanico, pluma o lagartito. Pero también se puede encontrar pierna de cordero lechal o de cabrito, varios chuletones, carrillada de cerdo en salsa o la picaña de Angus que aparece en este reportaje. Pescados como choco y calamar a la plancha, boquerones al limón, atún de almadraba, pata de pulpo a la brasa o tartar de atún, además de un par de revueltos, completan la carta.

La torrija de pato. Foto: Salva Moreno

Pero el Patio San Diego es un restaurante en el que, además de comer de manera muy aceptable, alejado quizás de los clichés habituales en los establecimientos serranos, también se puede disfrutar de la tranquilidad que ofrece su patio y el alojamiento.

El tomate, uno de sus entrantes. Foto: Salva Moreno

Para un amante de Grazalema, como es quien firma este reportaje (de toda la Sierra de Cádiz, en realidad), llegar a una habitación de Las Piedras, dejar la maleta y bajar a comer, supone una desconexión del ajetreo diario más que recomendable. Saludar a Diego, Rocío e Isabel, y conversar con ellos mientras vienen los platos que ellos mismos deciden, por petición mía, es, sin duda, una terapia necesaria.

La tosta de atún. Foto: Salva Moreno

A lo largo de la historia de la Hospedería Las Piedras, dicen que muchos de sus huéspedes, personas con poderío económico, llegaban a Grazalema para encontrar un ‘remanso de paz’, si me permiten esta cursilada ya manida. Pero tras disfrutar en varias ocasiones de la experiencia, les puedo asegurar que no les faltaba razón.

Si quieren probar por ustedes mismos, en este enlace pueden reservar, aquí para el restaurante y aquí para el alojamiento. La ubicación, en este otro.

Salva Moreno

Entradas recientes

Achilipú, las salsas picantes de Conil, triunfan en los European Hot Sauce Awards 2026

Teresa Domínguez y Emilio Sáinz, alma de Achilipú, logran una plata y dos bronces en…

9 horas hace

L’apéro: 309 sorbos de alegría, nuevos platos… y las mejores vistas de Vejer

La terraza de La Fonda Antigua en Vejer de la Frontera, L’apéro, inicia temporada con…

1 día hace

The Champions Burger llega a San Fernando del 27 de mayo al 7 de junio

La hamburguesería representante de la provincia de Cádiz en The Champions Burger, Wolf Burgxr, buscará…

3 días hace

Tío Pico: sota, caballo y rey… pero del bueno

A principios de junio abrirá Tío Pico, junto al Mercado de Abastos, con la intención…

4 días hace

Jaime Fernández gana el I Concurso Nacional Jóvenes Cocineros

Jaime Fernández, de la Escuela de Hostelería de Extremadura, venció en Concurso de Jóvenes Cocineros…

5 días hace

El restaurante jerezano Martié entra como recomendado en la Guía Michelin

Martié, el restaurante de Isidro López en la calle Rosario de Jerez, engrosa la lista…

6 días hace