Los cocineros de Narea y Atxa, en la cena del 23 de mayo. Foto: Salva Moreno
24-05-25
Alejandra Gnisci y Jaime Batista (y Laura y María, encargadas de sala) ejercían de anfitriones en Narea, en cuya entrada ya luce con orgullo el Sol Repsol que recibieron el pasado mes de mayo, justo en su primer aniversario en Vejer. Desde Tarifa llegaron Laura García y Arturo Perea junto a Johan, Ana y Laura, su equipo de sala. En la tarifeña calle Pedro Cortés resplandece otro Sol Repsol desde 2024. Para completar la noche, Darío Espartero sería el encargado de introducir los cinco vinos de Santiago Jordi. El atún de JC Mackintosh y los productos de Suralgas, con Consuelo Guerra entre las asistentes a la cena, completaron la nómina de colaboradores.
Laura y Arturo, con el primer plato. Foto: Salva Moreno
Las dos parejas protagonistas de la noche se conocieron personalmente apenas hace un año. La buena sintonía entre ambas se notó al instante, y fruto de esa relación nació este ocho manos, que tendrá su correspondiente partido de vuelta tras el verano en Tarifa.
Un momento de la preparación de uno de los platos. Foto: Salva Moreno
Los 40 comensales que acudieron a la cena presenciaron la puesta de sol desde la terraza de Narea, habilitada para la ocasión. Había ganas de probar los 8 pases. Jaime Batista dio la bienvenida con unas breves palabras. No hacía falta más. Donde mejor se expresan los cuatro es en la cocina. Huyen de espectáculos innecesarios y centran su atención en los fogones, en los platos, en su presentación, en sus sabores. Nada más y nada menos.
Lechuga, ventresca y tomate. Foto: Salva Moreno
Otro apasionado de su trabajo es Darío Espartero, encargado de trasladar las características de los vinos de Santiago Jordi durante la cena. El primero, un Caleta rosado de Syrah, «un vino de copeo, en el que ponemos en valor el suelo de albariza del Pago de Balbaína, en el corazón del Marco de Jerez».
La focaccia de steak tartar de retinta de Narea. Foto: Salva Moreno
De la cocina salía el primer plato con el sello de Laura y Arturo: lechuga, ventresca y tomate, con el toque identitario de la brasa de Atxa, herencia del paso de la pareja por los restaurantes vascos de Martín Berasategui, donde se conocieron.
Vaina, patata y atún semicurado. Foto: Salva Moreno
El origen italo argentino de Alejandra Gnisci se dejaba ver en la focaccia que presentó en el estreno de Narea, con mantequilla ahumada de ajo negro ligeramente sopleteada («un trampantojo de foie», se oyó decir a uno de los comensales), y steak tartar de retinta.
La lubina curada con ajoblanco de pistacho y albahaca. Foto: Salva Moreno
Darío Espartero regresaba para presentar el segundo de los vinos; Hacienda La Quintería, con Palomino de 2021. Vaina, patata y atún rojo semicurado fue el tercer pase de la cena, de Atxa. Por parte de Narea, una destacada lubina curada con ajoblanco de pistacho, albahaca, limón marroquí y yogur de cabra payoya. Más de uno pedía a Alejandra y Jaime que mantengan ese plato en su carta de manera permanente.
Royal de galete de atún. Foto: Salva Moreno
Gracias a Darío, conocimos la historia de Patrick Murphy, que da nombre al siguiente vino. Este, en concreto, de José Manuel Bustillo, de 2021. Acompañó a la royal de galete, perigordine y chirivía de Atxa, un atún que se deshacía con sólo tocarlo, sabroso y engrandecido con el maridaje propuesto por Espartero.
Solomillo de retinto a la brasa. Foto: Salva Moreno
Al igual que el Hacienda La Quitería de Petit Verdot, con 20 meses en barrica de roble francés y uva del Pago de Montealegre. Fue el único tinto de la cena, elegido para realzar aún más el solomillo de retinto a la brasa son salsa PX, melocotón, haba tonka y coliflor de Narea.
El postre de Narea. Foto: Salva Moreno
Acababa así la parte salada del 8 manos, y tocaba limpiar paladares con la manzana Granny Smith y lechuga de mar de Atxa, antes de concluir con el postre de chocolate blanco, almendra y cereza de Narea. El maridaje, Vermuza, un vermut de cerveza.
Los vinos que se sirvieron durante la cena. Foto: Salva Moreno
Como dijimos, la segunda vuelta será en Tarifa, donde Laura y Arturo recibirán a Alejandra y Jaime. La primera acabó con muy buenas sensaciones. En Atxa y en Narea se cocina con fundamento, sin estridencias. Son jóvenes, tienen mucho futuro por delante para seguir evolucionando. Pero no cabe duda de que las bases que están sentando ahora, serán buena parte de su sustento en los años venideros.
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