Cádiz

Reunir a un artista del tomate con otro del vino siempre es buena idea…

La Milpa y La Vinográfica de Vejer ofrecieron una cata de tomates maridados con vinos gaditanos en una de las últimas citas de Opencultura

21-06-25

Salva Moreno.- En La Vinográfica de Vejer hay mucho arte. Encuadernado, enmarcado, embotellado y en su personal humano. Mario Ojeda es el gerente y socio propietario (junto a la agencia literaria Dos Passos) del bar situado en la calle Nuestra Señora de la Oliva. Comprometido con la gastronomía y la cultura como pocos, esta primavera ideó Opencultura, un ciclo de eventos organizado por Grupo La Judería (del que también es socio), y la colaboración de Jazz Vejer. En una de sus últimas citas, hizo una selecta compilación de vinos gaditanos para maridarlos con los tomates de un «artista del campo», como él mismo le definió en su presentación: Andrew Bates, de La Milpa.

Imagen de la cata de tomate en La Vinográfica. Foto: Salva Moreno

Originario de Chicago (Illinois), Andrew dejó la ciudad del viento estadounidense en 2011. Trabajó en fincas de la costa oeste de su país, y tras cinco años en huertas de la sierra gaditana, se instaló en otra zona igual de ventosa que su ciudad natal, como es la Janda. Eso sí, con unas temperaturas mucho más benignas que las registradas junto a los Grandes Lagos norteamericanos. En la pedanía vejeriega de La Muela, creó La Milpa, un huerto con el que nutre a algunos restaurantes y tiendas de la zona. «Ofrezco agricultura de proximidad, muy distinta a la industrial, para dar valor al campo».

El tomate aliñado. Foto: Salva Moreno

A La Vinográfica llegó con sus tomates para maridarlos con los vinos. El propio Mario, Marta González y Xisco Guzmán, fueron los encargados de desgranar cada uno de ellos a los comensales, que degustaron los platos elaborados por Marta Villa, siempre con el tomate presente.

Tomate y vinos en La Vinográfica

Para comenzar, el tomate Ananás con un mosto del Piraña de Trebujena. «Para mí, son de los mejores para comer en crudo». El vino «no está filtrado, no tiene sulfitos… Está crudo, como el tomate. Hay mucha huerta en el vino, con recuerdos a sabores dulces y agridulces», matizó Mario.

El segundo pase era un tomate capuchino aliñado, acompañado por el fino en Rama Fernando de Castilla (Jerez). «Es de Marmande, un pueblo francés de la región de Nueva Aquitania, no muy lejos de Burdeos. Los tomates negros sueles ser más ácidos. Este es más nuevo y también da mucha producción», explicó Andrew.

Xisco Guzmán, sirviendo uno de los vinos. Foto: Salva Moreno

El vino de Fernando de Castilla apenas lleva unos meses embotellado. «Está poco filtrado, en la botella quedan restos de levadura y huele a yodo, frutes secos y a esa levadura. En boca es muy fresco, ligero y salino», decía Marta González.

En el tercer plato, el tomate ya aparecía cocinado. En este caso, otra variedad procedente de Marmande, más suave que el anterior, que acompañaba a la barriga de atún, con el contundente maridaje del amontillado Great Duke de la bodega sanluqueña Juan Piñero. Con doble crianza, biológica y oxidativa (ésta muy corta), Xisco Guzmán explicaba que «tiene notas de almendra tostada, yodo, curry, a bajamar… En la zona de Bonanza se usa mucho para potenciar los platos con pescados y mariscos».

La barriga de atún en tomate. Foto: Salva Moreno

Antes del postre, el Black Krim de la carrillá en tomate con el oloroso jerezano de Lorente & Barba, un antiguo vino de pañuelo, como recordó Marta. Criado en una bodega subterránea con siglos de historia en condiciones de humedad, regala aromas lácteos y a regaliz, que se convierte en boca en caramelo aterciopelado.

La carrillá con tomate. Foto: Salva Moreno

Por último, un tomate Chery Sun gold para el postre. Como acompañamiento, un maravilloso ponche Conde de Aldama, de la bodega sanluqueña Yuste. «Del Pago de Miraflores, con más de cien años. Tiene notas de vainilla, canela, azahar… Con mucha complejidad», según Mario Ojeda.

El postre con el que se cerró la cata. Foto: Salva Moreno

Ideal para dejar el mejor sabor de boca de esta cata tomatina. Opencultura llega a su fin. El balance de los organizadores ha sido muy positivo, tras numerosos eventos en los que la gastronomía, los vinos y el mundo de la música, y la cultura en general, han brindado unas experiencias íntimas, inolvidables, en el magnífico escenario de un pueblo de ensueño como es Vejer de la Frontera.

Salva Moreno

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