Kris Pérez, dueño de la Taberna Jóvenes Flamencos, en Arcos de la Frontera. Foto: Salva Moreno
Salva Moreno.- «Kris tiene arte para llevar diez tabernas». Quien habla es Laura Jiménez, la esposa de Kris Pérez. Sí, es su mujer y hay quien pueda pensar que es lo que le corresponde decir, pero quien se dé una vuelta por la Taberna Jóvenes Flamencos, en la calle Deán Espinosa de Arcos de la Frontera, podrá comprobar que no le falta razón. Subiendo desde la Cuesta de Belén, las mesas en la calle y las floreadas macetas son todo un reclamo para quien venga con ganas de detenerse a reponer fuerzas.
Allí, Kris y su equipo (con Lita en los fogones y José Luis al frente del servicio) mantienen las costumbres gastronómicas de la bella localidad, con platos imprescindibles como el abajao, la alboronía, el ajo molinero o las habichuelas con castaña. Preparen las cucharas.
Interior de la Taberna Jóvenes Flamencos. Foto: Salva Moreno
Kris y Laura comenzaron en la hostelería hace ya tiempo, si bien lo fueron alternando con otras ocupaciones. El camino en la Taberna Jóvenes Flamencos comenzó el 2 de noviembre de 2012. Quince años antes, Kris ya había estado en esa misma ubicación. «Un amigo mío lo montó y yo trabajaba de camarero. Nos juntamos porque no había un sitio en Arcos donde hacer flamenco, y es que nosotros estábamos todo el día con el cajón y la guitarra».
El abajao, plato tradicional de Arcos de la Frontera. Foto: Salva Moreno
Esa época acabó, pero en 2012 volvieron a retomar el camino. Cuando regresaron, lo hicieron con la cocina como protagonista, olvidando el copeo. En los inicios, Laura estaba al frente de la cocina, «y es que lo hace de lujo, la gente todavía se acuerda de ella». En 2018, inauguraron Aljibe Restaurante, unos metros calle abajo de los Jóvenes Flamencos, y Laura se hizo cargo de él. Un local que lleva dos años recomendado por la Guía Repsol. Pero eso se lo contaremos en otra ocasión.
La Taberna Jóvenes Flamencos tiene una parte interior y una docena de mesas fuera, en la calle. Dice Kris que «queremos recuperar los platos de cuchareo más típicos de Arcos, como el abajao, con espárragos verdes, ajo, huevo, pan de pueblo y aceite; o el ajo molinero, con tomate natural, pimiento verde, ajo y pan. Se acompaña de huevo duro, pimiento rojo y rábano». Las tagarninas esparragás con huevo y la alboronía, a la que le dan su toque árabe con el sésamo y almendras laminadas, son otros de los platos típicos que ofrecen.
La terraza de la Taberna. Foto: Salva Moreno
Además, ajo molinero, garbanzos con langostinos o potaje de berzas con tagarninas, son otras de las opciones para el cuchareo. «Aparte, otras cosas que contrastan sabores, como el pastel de cola de todo, receta que le dio a Laura una señora, aunque antes se hacía con conejo. Aquí decidimos hacerla con cola de toro, y gustó. También las habichuelas con castañas, con un majao de anís y hierbabuena».
El ajo molinero. Foto: Salva Moreno
Reconoce Kris que «tenemos la suerte de que en el casco antiguo hay mucha gente mayor, y de ellos hemos rescatado muchos de los platos que se han hecho en Arcos toda la vida, preparándolos, además, como se han elaborado tradicionalmente. Como el guiso de habas de petaca con lechuga, que está espectacular».
Más allá de los platos de cuchara, en la Taberna Jóvenes Flamencos de Arcos hay entrantes como jamón ibérico, tabla de quesos, mojama de atún con crema de queso payoyo, papas bravas, croquetas (de pollo y hierbabuena o espinacas y piñones), berenjenas con queso de cabra y miel o el flamenquín de lomo con crema de queso payoyo, otro de los más demandados.
La barra del local, con la carta escrita en tiza. Foto: Salva Moreno
Un par de revueltos y ensaladas, y carnes como brocheta de solomillo ibérico con cebolla caramelizada, chuletitas de jabalí con majado de ajo y perejil, churrasco de pollo con especias árabes, secreto ibérico a la plancha con patatas fritas, cordero guisado con ciruelas y almendras, o el solomillo y el entrecot de vaca retinta, las posibilidades para los más carnívoros.
El flamenquín es uno de los platos más solicitados. Foto: Salva Moreno
Para los que busquen pescados, chocos fritos, cazón en adobo y solomillitos de atún a la plancha con calabacines y alioli. La parte dulce, las típicas espoleás de Arcos, con leche, matalauva, limón, canela y harina de maíz; la tarta de la abuela con chocolate, galleta y flan; y la tarta de queso payoyo.
La parte líquida, con vinos de la tierra de Cádiz, con bodegas como Barbadillo, Ibargüen, González Byass, Huerta de Albalá o Regantío Viejo.
La alboronía, más cuchareo de la Taberna. Foto: Salva Moreno
Todo eso ofrecen en la Taberna Jóvenes Flamencos, rodeado de un ambiente flamenco, con detalles taurinos y mucha tradición, tanto en la cocina como en el propio mobiliario. El buen saber y hacer de Kris Pérez es un aliciente para dejarse caer por un bar que merece siempre darle una oportunidad. Su teléfono, es el 657 133 552.
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