Cristina Gutiérrez Vergua en la cocina de Síntesis. Foto: Salva Moreno
17-02-26
Así explicado en un párrafo parece rápido y sencillo. Ni mucho menos. Cristina quiso formarse académicamente, así que ingresó en la Escuela de Hostelería de San Roque. De allí se unió a Sandra de nuevo para hacerse cargo del restaurante de los padres de su amiga, Los Puntales. «Fue un éxito, pero nos faltó un personal más profesional. No estaban acostumbrados a tener que cantar platos tan elaborados. Para mí fue una hazaña brutal, pero también la certeza de que se puede morir de éxito».
Interior del restaurante Síntesis. Foto: Julio González
Luego llegó el momento de hacer las maletas rumbo a Navarra, al Maher de Enrique Martínez. En Burgos, pasó por El Alfoz, y a través de la cadena hotelera NH regresó al sur, a Sotogrande. Casualidades de la vida, Enrique Martínez se hizo cargo de la gastronomía de NH, y al verla allí, la eligió para llevar la cocina de producción de todos los establecimientos del grupo en la lujosa urbanización de San Roque.
Su mano se notó con rapidez, hizo que el personal se profesionalizara y abandonara malos hábitos en el trabajo, y su labor no pasó desapercibida para los responsables de La Reserva, un club de golf de alto nivel con una oferta gastronómica distinta por el perfil del cliente, más deportista. Pero el lugar le permitía ofrecer eventos para lucir su nivel en la cocina, al igual que las cenas privadas en las lujosas villas del complejo de Sotogrande.
Los aperitivos del menú degustación. Foto: Salva Moreno
Cristina decidió seguir con su progreso y aprender en Gasma, la Universidad de Gastronomía de Castellón. «Yo estaba muy agradecida a Marc Topiol (entonces CEO de Sotogrande SA), pero me eligieron para un máster en el Gasma y me fui. Pude conocer restaurante como Enigma, Ticket… Conocer productos, la parte química, que yo soy muy química porque era la profesión de mi padre. Ahí descubrí que podía inventar muchas cosas en la cocina con conceptos químicos, es cuando te cambia el plato. No en sabor ni las elaboraciones, porque yo siempre busco el gusto ‘normal’. Pero sí poner algunos detalles que hacen los platos diferentes gracias al conocimiento y a la técnica».
Pimientos asados al límite. Foto: Salva Moreno
En San Roque Club también se puso al frente de un proyecto de grandes dimensiones, One Eden, el Mosh de Marbella… Su currículo crecía, pero Cristina ya pensaba en su restaurante. El primer intento casi acaba con todo el proyecto antes de comenzar. Tuvo que dejarlo, pero Iván Maqueda, el interiorista que le iba a dar forma al local, le habló después de un espacio muy apropiado para ella en la Plaza de la Constitución. «Le debo mucho a Iván porque cuando parecía que iba a fracasar, me mostró el camino hacia Síntesis».
Un camino guiado por un hilo blanco y experiencias oníricas que Cristina prefiere guardar en la intimidad de sus amistades más cercanas. Como su amiga y psicóloga Maripaz, tristemente fallecida pero que la animó a elegir su camino ante preguntas difíciles de responder para Cristina: «Síntesis es el argumento de mi trayectoria, de mis conocimientos. A mí me gustan las palabras que resumen conceptos y que tienen que ver conmigo. Y Síntesis es el hilo blanco de Cris».
El puerro con bearnesa, papada Síntesis y teja crujiente. Foto: Salva Moreno
La Línea es una ciudad magnífica para tapear, probablemente una de las más animadas de la provincia de Cádiz. Pero los amantes de otra gastronomía más elaborada han echado en falta la presencia de restaurantes con cierto nivel. La apuesta de Cristina con Síntesis es arriesgada por la propuesta, pero tiene mimbres para ser uno de los gastronómicos de referencia en el entorno, incluyendo la cercana Costa del Sol malagueña.
Cocina de Síntesis. Foto: Julio González.
«Para mí la gastronomía de mi pueblo es diferente. Siempre hemos tenido los productos de Gibraltar que nuestras abuelas, madres o tías llevaban a casa. La leche condensada, la carne conbí, el vinagre… y productos de aquí como la carne de toro, y es que nuestra plaza de toros en una de las más antiguas de España», cuenta Cristina.
El pan de Artesa y el aceite de Peña Luna. Foto: Salva Moreno
«En Síntesis quiero emular esos recuerdos, volver a la cocina tradicional, con el guiño moderno de ahora pero sin hacer nueva cocina, porque no es lo que me caracteriza. Quiero hacer una cocina de nostalgia con salsas, adobos y escabeches tan típicos de mi tierra, y que el comensal recuerde la cocina de antaño con los productos guisados, cocinados, reducidos…El recuerdo a través del olor, como con el pulpo. A mí La Línea me huela a pulpo de feria. Para mí el restaurante debe de ser una combinación de la cultura especial que hay en el Campo de Gibraltar, entre el Atlántico y el Mediterráneo».
Cristina apuesta fuerte en su estreno con una carta en la que narra sus intenciones: «En Síntesis todo nace de un hilo blanco. Un hilo que cose memorias, que une lo vivido con lo soñado, que borda con ternura y fuerza cada plato. Es femenino, romántico, cocina de mujeres y de fuegos: lenta, paciente, intensa. Nuestra carta es un recorrido tejido: cada bocado un nudo, cada plato un fragmento de historia. Entre brasas, escabeches y mares, aparece lo íntimo y lo colectivo, lo gaditano y lo universal».
Crema de marisco especiada. Foto: Salva Moreno
En Síntesis apuestan por productores como el Horno Artesa de Arcos para el pan, o la cooperativa de aceite arbequina Peña Luna de Antequera, constituida en un 80% de mujeres. Cristina ha optado por una carta con varios apartados: Aperitivos consentidos, La huerta, Platillos de Cuchara, Del mar de Cádiz, Carnes de la tierra, Pre postres y Postres con recuerdo.
Pulpo braseado con majado de patata y escabeche. Foto: Salva Moreno
Pero para acercarse a toda esa carta, propone un menú degustación al precio de 75€. El del estreno de Síntesis (que probamos en nuestra visita) comenzaba con tres aperitivos, un merengue de remolacha, pan al vapor tibio con atún rojo, aguacate y cítrico seco, y un bocado de calabacín y carne conbí.
La raya en amarillo. Foto: Salva Moreno
En ‘La Tierra y el Fuego’, pimientos asados al límite con jugo caramelizado y pilpil, y otro pase con puerro, bearnesa, papada Síntesis y teja cruijente. ‘La Cuchara’ para una crema de marisco especiada y carpaccio de periquito, y en ‘El Mar’, pulpo braseado con majado de patata y escabeche Síntesis; y raya en amarillo con milhojas de patata e hinojo encurtido.
Rabo de toro meloso. Foto: Salva Moreno
En ‘La Memoria’, rabo de toro meloso con teja crujiente y pera al vino tinto, y como ‘Final Dulce’, fresas en escabeche con chantilly y yogurt crunch como pre postre, y milhojas de chocolate blanco como remate.
Una de las carnes de Síntesis. Foto: Julio González
El local, decorado por el interiorista Iván Maqueda, es luminoso y elegante, muy en consonancia con el estilo de Cristina y con la cocina vista por el cliente nada más acceder al restaurante.
Fresas en escabeche, Chantilly y yogurt crunch. Foto: Salva Moreno
Síntesis apunta alto. La cocinera linense ha apostado con decisión por su proyecto convencida de que su propuesta atraerá a un público que demanda este nivel de restauración en La Línea. Pero también en la comarca del Campo de Gibraltar, y sin nada que envidiar a otros establecimientos del resto de la provincia. Una visita obligada para los amantes de la gastronomía.
Las reservas en este enlace (clic aquí). La carta completa, pinchando aquí.
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