Los puerros a la brasa, queso de cabra y adobo gaditano, uno de los pases del menú de Atxa. Foto: Salva Moreno
Salva Moreno.- Iba a comenzar este texto diciendo que Laura García y Arturo Perea, propietarios y cocineros de Atxa, en Tarifa (de donde es él), tienen un futuro muy prometedor. Pero no. Como cantó Santiago Auserón para Radio Futura, en una canción de cuyo nombre no quiere acordarse el ahora conocido como Juan Perro, el futuro ya está aquí. Los dos jóvenes, que se conocieron en las cocinas de Martín Berasategui en el País Vasco, han logrado, en menos de tres años, consolidar los cimientos de un proyecto gastronómico en una plaza difícil para tal objetivo, como es Tarifa.
El buñuelo de morcilla, panceta ibérica y escabeche de berza. Foto: Salva Moreno
Desde que abrieron el 26 de julio de 2021, han ido dando pasos prudentes, bien pensados y siempre con las ideas muy claras, sin renunciar nunca a su forma de entender la cocina, en la que las brasas adquieren gran parte del protagonismo. Ubicados en la estrecha y pequeña calle Pedro Cortés, en el centro de la localidad gaditana, comenzaron a llamar la atención de las grandes guías. La de Michelin les recomendó el pasado verano, para luego otorgarle la distinción de Bib Gourmand. En marzo, lograron también un Sol Repsol.
El steak tartar de retinta, uno de los platos de la carta. Foto: Salva Moreno
Atxa está en un edificio de 1868, que mantiene buena parte de su esencia originaria. Allí han creado un ambiente muy acogedor, con un servicio joven, atento y con maneras de lo que es: un buen restaurante. Su carta no es demasiado extensa, con siete entrantes, ocho platos principales y cinco postres. Además, un menú degustación con ocho pases, postre incluido, al precio de 52€ por persona, sin bebidas. Ninguno de esos platos está en la carta.
Sin duda, elegir este menú es una buena manera de acercarse a la cocina de Atxa. Pero el 19 de mayo será el último día que esté disponible, regresando tras la temporada alta de verano. Con el otoño, evidentemente, cambiarán los platos, como lo ha ido haciendo durante los últimos meses.
Gamba roja, coliflor y algas. Foto: Salva Moreno
Este que cerrará ciclo, comienza con una tartaleta de remolacha, atún rojo del Estrecho y tomate. A continuación, un buñuelo de morcilla, panceta ibérica y escabeche de berza. La morcilla es la protagonista, pero su sabor es suave, nada invasiva.
Alcachofa, lechuga de mar y yema de huevo. Foto: Salva Moreno
La gamba roja, coliflor y algas es el siguiente pase, tras el que llega el puerro a la brasa, queso de cabra y adobo gaditano. La alcachofa con lechuga de mar y yema de huevo, precede a la parte más contundente del menú.
Arturo Perea y Laura García, con el Sol Repsol. Foto: Guía Repsol
La royal de atún (galete) con salsa perigordine y chirivía, y la molleja de ternera, remolacha y pistou de aromáticas, finalizan la parte salada. El primero, destaca por la facilidad con la que se deshace el atún, sabroso, y una salsa que tampoco se queda corta. Eso sí, puede resultar una apuesta arriesgada para ciertos comensales más reacios a estas texturas, al igual que las mollejas. Con el postre de mango, fruta de la pasión y helado de coco, se cierra el menú degustación.
Entrada a Atxa, en la calle Pedro Cortés. Foto: Salva Moreno
Si opta por la carta, ya dijimos que no es muy larga. Platos como el arroz campero, atún rojo y salsa bizkaina, hablan muy bien de esa mezcla que Laura y Arturo llevan a sus fogones, con productos muy locales, en este caso el atún de JC Macintosh, y la salsa bizkaina en recuerdo a aquellos años en el País Vasco, que les unieron en lo profesional y en lo personal.
Royal de atún rojo, perigordine y chirivía. Foto: Salva Moreno
Carpaccio de gamba roja, steak tartare de vaca retinta; cogollos a la brasa, atún rojo semicurado, emulsión de cebolleta y albahaca, o verduras de temporada a la brasa, jamón ibérico y toffee de maíz, son otros de los entrantes, mientras que en los principales podemos disfrutar con corvina brasa, harira y berenjena asada; calamar txiki brasa, guiso de manitas y salsa negra thai, o una txuleta de vaca retinta con pimientos confitados y puré papa.
Las mollejas de ternera, remolacha y pistou de aromáticas, con kale. Foto: Salva Moreno
A la carta o con menú degustación, la cocina de Atxa apunta muy alto. Como compañía líquida, la bodega va creciendo y apostando por referencias de distintas procedencias, como las extremeñas, comunidad de la que procede Laura, concretamente de la localidad de Villafranca de los Barros (Badajoz).
Puede consultar la carta completa y efectuar sus reservas, accediendo a este enlace.
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