La cecina de Angus de Quejíos Finos. Foto: Salva Moreno
Salva Moreno. – Repetir la palabra ‘hay’ en su escaparate anunciando sus productos, ha tenido repercusión con el paso de los años para la tienda de comestibles La Unión que, hace casi un siglo, promocionaba sus alimentos con ‘hay anchoas’, ‘hay sobaos’, ‘hay…’. Estando en Cádiz, tenía que pasar que alguien se lo tomara a guasa, y tanto ‘hay’ le sonara a queja. Ahora, el Grupo Vélez recupera ese espíritu de tienda en Quejíos Finos, en el número 15 de la Plaza de San Antonio.
Dicen desde el grupo de restauración que «nuestra mantequería rinde homenaje a aquellos ‘ultramarinos finos’ dónde se vendían productos selectos. Llegamos a la Plaza de San Antonio para recuperar ese espíritu de tienda de comestibles, donde te saludaban por tu nombre y en la que siempre había algo para alimentar cuerpo y alma».
La barra de Quejíos Finos. Foto: Salva Moreno
En El Gusto es Suyo hemos querido conocer estos Quejíos Finos, así que nos hemos dado una vuelta gaditana en un caluroso día de finales de primavera para ver, y probar, lo que allí se ofrece.
El espacio tiene unas mesas altas en el exterior, y una barra y varias mesas bajas dentro, donde las estanterías están repletas de productos (arroz de Molino Roca, latas, aceite, vinos…) que pueden consumirse allí mismo o llevarse para degustar en casa. El interiorismo y todo lo relacionado con el nombre y la imagen de Quejíos Finos ha correspondido a la empresa Candela Factoría.
Las papas aliñás. Foto: Salva Moreno
Advierten en el Grupo Vélez que quieren darle protagonismo al papel de estraza, y de eso, desde luego, no falta. «Nuestra barra será la unión para muchos encuentros donde sólo cabe el placer de comer y beber bien». Pues vamos a ver qué se come en Quejíos Finos.
Un buen amontillado para comenzar el almuerzo. Foto: Salva Moreno
La carta es amplia, comenzando con los aceites y todo el laterío preparado para servir en el local y llevarse consigo. Anchoas, melva, atún, mejillones, zamburiñas o paté son algunas de ellas.
Luego podemos optar por salazones de Cádiz, chacinas y quesos, con jamón de Sánchez Romero Carvajal, salchichón, caña de lomo butifarra, queso viejo de Villalpando o de Pajarete, cecina de angus, huevas de maruca o mojama de atún.
Interior de Quejíos Finos. Foto: José María Cascos
En las tapas frías también hay mucho donde elegir. Aquí hay grandes clásicos como las papas aliñás o la ensaladilla rusa con salicornia y camarones. O el salpicón de mariscos, hígado de ternera aliñado, salmorejo de remolacha, las huevas de choco aliñados, gildas de anchoas y gambas blancas cocidas.
La ensaladilla con salicornia y camarones. Foto: Salva Moreno
Y aunque ya estamos entrando en el verano, los guisos tienen un público incondicional, más si para rebañar tienen el pan de La Cremita. Berza gaditana con su correspondiente pringá, callos a la andaluza con garbanzos de La Pedriza, y garbanzos con espinacas y comino, los tres cuchareos de Quejíos Finos.
Las pavías, una de las frituras. Foto: Salva Moreno
También hay un espacio en su carta para panes como el brioche preñado de pringá de berza, mollete de lomo en manteca colorá, mollete de solomillo a la pimienta, sobao pasiego con anchoas del Cantábrico, montadito de salmón a los tres quesos, o la coca de pisto con sardinitas picante. Para rematar, huevos fritos con tagarninas y patatas de Sanlúcar y jamón, o con bacalao ahumado y pimientos rojos picantes.
Las huevas de choco. Foto: Salva Moreno
En un espacio de estas características no podían faltar las frituras, como las pavías de merluza, las croquetas, de camarones o de puchero, boquerones o cazón en adobo, entre otros.
Un guiso de berza. Foto: Salva Moreno
Como platos calientes, habas con chicharos y taquitos de jamón, papas bravas picantes, alcachofa confitada y hummus de berenjena, tortilla de patatas en salsa al whisky, filetitos de solomillo en salsa y patatas, albóndigas de ternera en salsa de almendras o ternera estofada. Además, se pueden compartir los mejillones al vapor de amontillado, los gambones al ajillo y manteca colorá o la pluma de bellota de Sánchez Romero Carvajal.
Tocino de cielo con vermut rojo, de postre. Foto: Salva Moreno
En los postres destaca el original tocino de cielo con vermut rojo, pero también puede optarse por arroz con leche en teja de almendra y naranja. Toda la carta se complementa con una amplia oferta de vinos, entre ellos una buena selección de generosos de Jerez. Motivos para conocer Quejíos Finos sobran, así que busque el suyo y déjese ver por allí.
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