Francis y Francisco, propietarios de Mirabueno Casa de Comidas. Foto: Salva Moreno
25-08-26
El turismo ha cambiado Setenil en los últimos años. Hace no demasiado, el pueblo recibía visitantes, pero el incremento de personas que discurren en la actualidad por las populosas calles del Sol y de la Sombra ha sido espectacular. La hostelería ha crecido a un ritmo similar y es uno de sus sectores económicos más potentes. Bares, restaurantes, alojamientos y empresas de servicios turísticos dan empleo a trabajadores locales y del entorno. El miedo a la despoblación decae en un municipio de poco más de dos mil habitantes que presumen de patrimonio histórico, cultural… y gastronómico.
Vista parcial del interior de Mirabueno Casa de Comidas. Foto: Salva Moreno
Alejado de los circuitos turísticos, Mirabueno Casa de Comidas es una alternativa para quienes buscan comer en un ambiente más relajado. Dispone de aparcamiento para clientes, pero tampoco es inviable llegar hasta la calle Reyes Católicos (su dirección) en un relajado paseo desde el centro. Así se abre el apetito. Y les recomendamos llegar con ganas de comer…
Mirabueno tiene un salón interior con un balcón adosado y dos terrazas exteriores. Unas 36 mesas en total. Sentados en una de ellas, en la sala, Francis y Francisco recuerdan sus inicios en el restaurante: «para mí fue un cambio radical. Dejé un empleo fijo para disfrutar del tiempo libre con Francis, pero era otro mundo para mí», recuerda él.
Para ella, la hostelería es su mundo: «empecé de camarera, pero un día faltó una compañera en la cocina, la sustituí y ya no volví a la sala. Nunca tuve tiempo para estudiar, pero cuando crearon la formación online de la Escuela Hurtado de Mendoza (Granada), me inscribí en Dirección de Cocina. Estoy en el último curso».
Croquetas de vieira. Foto: Salva Moreno
La pareja tomó el relevo en el verano de 2017 de la Venta Mirabueno, que nació en 1992 de la mano de José María Benítez. Novatos en la gestión de restaurantes, los primeros meses fueron complicados por la lógica adaptación, pero el negocio comenzó a rodar gracias a la cocina de Francis y platos que se han convertido en imprescindibles de su carta. «Tuvimos buena aceptación desde el principio. El estilo cambio por completo respecto a lo que había antes. También cambiamos el interior y poco a poco hemos añadido las terrazas».
Tartar de salchichón. Foto: Salva Moreno
La jornada en Mirabueno comienza con los desayunos, uno de los momentos fuertes del día. Pero la casa de comidas de Francis y Francisco destaca por su oferta gastronómica de almuerzos y cenas. La carta es amplia, con platos para compartir e individuales, pero también tapas en servicio de noche.
«En invierno tenemos guisos, callos, migas, venado en salsa, pierna de cordero o rabo de toro, pero en verano los quitamos excepto este último. Está en la carta de Mirabueno desde el principio, y no lo puedo quitar porque es uno de los favoritos de los clientes», explica Francis. Un comensal mayoritariamente local o de las cercanías, aunque los visitantes de paso son habituales en el restaurante.
Una de las ensaladas de su carta. Foto: Salva Moreno
Otro de los platos estrella de Mirabueno es el solomillo al PX: «aunque lo quite de la carta, la gente me lo pide, así que terminamos dejándolo siempre. Los rissotos son otra de nuestras especialidades. A diario solo hay de un sabor, bien de boletus, de gambón, de ibéricos o espinacas o de pulpo con langostinos».
Brocheta de tempuras. Foto: Salva Moreno
A pesar de estar en plena Sierra de Cádiz, los pescados tienen buena salida en Mirabueno. El salmón a la naranja (justo llega el pescadero durante la conversación), o el bacalao gratinado con alioli y miel sobre pimientos caramelizados, se han ganado un hueco en las preferencias de los comensales habituales. Además, cazuela de langostinos al ajillo o el pulpo sobre cremoso de patatas al pimentón.
Pero como avanzábamos, la carta da para elegir. En los entrantes, ibéricos y quesos, ensaladilla (rusa, de gambas o de pulpo); tartar de salchichón, crujientes de queso de cabra; carpaccio de buey; papas arrieras; timbal de paté de pato con queso y manzana caramelizada; alcachofas en AOVE con pisto o salteadas y cubiertas con jamón de pato.
Risotto de boletus. Foto: Salva Moreno
«Gustan mucho las croquetas caseras. Las hago de vieira con salsa de pimientos y mariscos, pero también tenemos un variado con las de pollo, gambas al ajillo y carrillada con pasas», añade Francis.
El bacalao es uno de sus platos icónicos. Foto: Salva Moreno
La carta de Mirabueno incluye ensaladas , más frescas ahora en verano, y varias opciones para los carnívoros: además del rabo de toro, ibéricos como el abanico, secreto, presa y pluma, solomillo de vaca, lomo bajo de vaca superior, o confit de pato. Para quien guste concluir con el toque dulce, conviene oír las opciones para el postre.
En este enlace (clic aquí) pueden consultar la carta completa y los precios, también las tapas, que sólo están disponibles en horario de cena.
El rabo de toro es uno de sus imprescindibles. Foto: Salva Moreno
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