Antonio Losada, en la entrada de Jaleo. Foto: Salva Moreno
13-08-25
Pero siempre con tranquilidad. «Antes del dos, viene el uno», dice. Para llegar hasta Jaelo, Losada trabajó con anterioridad en el Pazo de Iria, en Chiclana, o en el restaurante El Nacional, en el Paseo de Gracia de Barcelona, y en Gallito, también en la Ciudad Condal. «Barcelona fue un punto importante en mi vida. Allí adquirí mucha experiencia y tuve compañeros muy buenos que venían de estrellas Michelin. Había una competencia muy sana», recuerda. Desde la capital catalana, Antonio llegó al Grupo Q, primero en Tarifa, luego en Zahara de los Atunes y, por último, en Cádiz.
Tomate con burrata y pesto casero. Foto: Salva Moreno
«En Pazo de Iria ya le decía a Miguel que algún día me gustaría lanzarme por mi cuenta. Eso sí, sabía que necesitaba acumular experiencia. Si no, no tiene sentido. Así que cuando ya estoy más curtido y con ganas de prosperar como empresario, decido emprender. Siempre con los pies en la tierra. No puedes tirarte al pozo sin saber lo que hay abajo».
Gracias a un conocido de su padre (del mismo nombre), encontró el local de Jaleo. El interior es pequeño y luminoso, con tres mesas, pero con un espacio para almacén en una planta superior que le permite no alquilar otro para ese fin. En el exterior, una pequeña terraza con otras mesas más.
«Aquí hay buena maquinaria de cocina. No es muy grande, pero estoy encantado con el local. Además, tiene un aparcamiento cruzando la calle, y un parque al que acude mucha gente que puede terminar aquí tomando algo. Cuando abran el mercado gastronómico del Rosario, estoy convencido de que será beneficioso para nosotros».
La primera carta de Jaleo Gastrobar rezuma aires veraniegos, como es lógico. Pero Antonio cree que cuando llegue el otoño mantendrá hasta el 70%, «porque son platos que salen muy bien. El invierno pedirá otras cosas, y quien sabe si más adelante puedo contratar a otro cocinero para darle un toque más moderno, con pescados al horno o carnes a la parrilla. Llevo poco tiempo, y con lo que hemos comenzado, nos va bien, así que iremos poco a poco».
A Jaleo se va a tapear. Excepto la ensalada de tomate con burrata y pesto, y el cachopo XL, todo lo demás se adapta a un solo comensal. Ensaladilla, salmorejo, papas aliñás, mejillones al natural con limón; o pescado frito como boquerones, cazón en adobo y chocos; croquetas, flamenquín de pollo con roquefort, y lagrimitas de pollo, son algunas de las tapas de Jaleo.
Uno de las tapas de carne de Antonio Losada. Foto: Salva Moreno
En el apartado de platos calientes, albóndigas en tomate casero, carne al toro, atún encebollado y carrillada. En invierno llegarán las berzas, el menudo, habichuelas con almejas o en salsa verde, y algún tipo de arroz o risotto, además de montaditos. Pero eso será más adelante, cuando también le dé su lugar al tardeo.
A partir del 1 de septiembre, Jaelo tendrá desayunos, «con amplia variedad de panes multi cereales, integrales y demás. Queremos que sea con productos de buena calidad, y opciones como tortillas a la francesa, queso fresco o tartas de queso, que también estarán disponibles como postres y para las tardes», avanza Antonio.
El horario de Jaleo Gastrobar es de 12:30 a 16:30, y de 20:30 a cierre. Descansa el lunes completo y el martes en horario de almuerzo. Para las reservas, pueden llamar al número de teléfono 622 442 776.
La carta de Jaleo.
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