La imponente Alhambra, uno de los atractivos de El Trillo. Foto: Salva Moreno
24-02-26
Ese punto ya lo tenía ganado el restaurante. Resulta complicado bajar la vista en busca de la comida mientras tienes ante ti uno de los monumentos más cautivadores del mundo. Tuvimos la suerte de que nuestra mesa estaba perfectamente posicionada frente a La Roja nazarí, cuyo color conformaba un bello contraste con el azul del cielo y, apenas visible, el blanco de las montañas de Sierra Nevada.
Entrada al restaurante El Trillo. Foto: Salva Moreno
A pesar de su situación en el bullicioso Albaicín, El Trillo es un espacio muy tranquilo. El Callejón Algibe del Trillo se esconde entre una de las callejuelas del mundialmente famoso barrio, y apenas pasan turistas por allí en comparación con el gentío que encontramos más arriba. Y hacen mal, porque en ese callejeo perdido se encuentran rincones y vistas igual de inolvidables.
Una de las ensaladas, de espinacas con yogurt y salteado de frutos secos. Foto: Salva Moreno
En esta casa de recreo con jardín que es El Trillo, lo que viene siendo un carmen granadino, son conscientes de su tesoro. Las vistas ganan puntos, pero si no se come bien, no habremos disfrutado de una experiencia completa, a semejanza de una ciudad como la de Granada, rebosante de belleza a cada paso.
Jesús Pernía es el encargado de que esa cocina también quede impregnada en sus clientes, locales y viajeros que buscan reponer fuerzas tras destrozar las estadísticas de los contadores de pasos, cuesta arriba, cuesta abajo. En la web del restaurante, Jesús afirma que «mi pasión por la cocina me la despertaron mi abuela y mi madre. Ellas sabían cómo hacer saltar los ajos en el aceite y hacernos disfrutar de su buen hacer, y yo, que no me separaba ni de sus risas ni de su charloteo, descubrí muy tempranamente que cocinar es una experiencia que empieza al cortar la cebolla, que se lleva a la mesa y que no termina hasta la sobremesa».
El aperitivo, a base de berenjenas. Foto: Salva Moreno
Despertar los sentidos. Ese es el objetivo que tienen en El Trillo con cada cliente para que se sientan especiales y únicos. La cocina mediterránea es su base. Dice Jesús que «su variedad y la calidad de sus productos, me ayuda a conseguir el abanico de emociones que quiero llevar al plato. Con el aceite de oliva como telón de fondo, busco a los protagonistas de mi historia. Puede ser una carne, un pescado, una crema, ¡lo que yo le pida al Mediterráneo! Y entonces juego, siento, me dejo persuadir».
Alcachofas con jamón y gambas. Foto: Salva Moreno
Desde ensaladas como la de escarola, chicharrones de Cádiz, berenjena de Almagro y tomates asados, o la de espinacas con yogurt, salteado de frutos secos y jamón serrano, al cous cous con perdiz escabechada y verduras, o el salmorejo con toque de remolacha y aguacate, la cocina de El Trillo encierra los preceptos básicos de esa cocina mediterránea que ha moldeado nuestra cultura andaluza a través de los siglos y la influencia del pueblo árabe durante tantos siglos.
La carta de El Trillo es amplia. Alterna productos del mar como el pulpo a la plancha con adobo andaluz y mahonesa de tinta de sepia, con especialidades cárnicas como el tartar de retinta y platos con reconocido acento granadino, caso de las habas salteadas con chipirones, jamón y huevo frito con toque de hierbabuena. O las alcachofas salteadas con jamón y gambas que elegimos antes de una de las especialidades del restaurante: arroz con jabalí y setas variadas.
Arroz con jabalí y setas. Foto: Salva Moreno
Otras opciones son el pastel de puerros, tomate cherry, queso y albahaca, o platos vegetarianos, caso del hummus de remolacha, crudités de verduras y chips vegetales y la pasta con seitán y verduras.
Carnes como el solomillo de retinto o la carrillada de cerdo ibérico a los tres vinos con base de puré ahumado, y el corte de cerdo ibérico a la plancha con calabaza frita, comparten espacio con pescados, el solomillo de atún encebollado al estilo gaditano o el bacalao al pil-pil acompañado de pimientos de Padrón avainillados. Entre bocado y bocado, mirada a la Alhambra, siempre presente.
La carta completa de El Trillo puede consultarse en este enlace (clic aquí).
Las reservas, aquí.
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