Víctor Piñero, en el interior de El Ángelus. Foto: Salva Moreno
08-04-26
«Siempre hemos creado los bares como a los que nos gusta ir a nosotros. Así nació La Candela, y así ha sido en El Ángelus», comenta Víctor. Él es el cocinero, y comenzó su camino en la hostelería en la Escuela Fuentemar de Chiclana, donde cursó el Grado Medio en Cocina. Salió en dirección a La Barrosa, y encontró acomodo en la pizzería Eufratelli, en el Pinar de Don Jesús.
El Ángelus está en la Plaza Candelaria de Cádiz. Foto: Salva Moreno
Reconoce que allí la experiencia fue muy positiva. «Mi madre me dijo que si quería seguir en esta profesión había que aprender más, así que me matriculé en la Escuela de Hostelería del Carmen, en Cádiz». Este fue un momento clave en su vida, porque conoció a Carmen Adán, su compañera desde entonces en lo personal y en lo profesional. El tándem estaba claro: él en la cocina y ella en la sala.
La gilda clásica. Foto: Salva Moreno
A partir de ahí, dos años en Barcelona con Sergi Arola; a El Puerto para la apertura de Aponiente cuando aún no tenía ni estrella ni nada; de nuevo con Arola, esta vez en Madrid. «Luego llegó Ángel Palacio, y en 2009 representamos a España en el Bocuse d’Or. Después llegó Chantarella, una empresa de Madrid que abrió restaurantes en Cádiz de las que nos encargamos nosotros».
Pavías de bacalao. Foto: Salva Moreno
Entonces apareció la oportunidad de adquirir el local de La Candela, en la calle Feduchy. Justo en ese momento pasó uno de esos trenes que se presentan sólo una vez en la vida: seis meses para trabajar en Migas, un restaurante español en Pekín. En el regreso se hicieron con el Boca, en Miranda de Ebro (Burgos), pero ya tenían su proyecto personal en la cabeza. En 2012 estrenaron La Candela.
Anchoas con pan y mantequilla. Foto: Salva Moreno
Trece años después, con La Candela muy consolidada, Carmen y Víctor vieron la posibilidad de ampliar negocios. «Pero no queríamos hacer otro igual a tan poca distancia. En Feduchy tenemos poco sitio, y había días que dejábamos fuera a 50-60 personas porque no podíamos atenderlos. Pensamos que El Ángelus como un espacio en el que dar cabida a todos esos clientes, pero nada tiene que ver en lo gastronómico un sitio con el otro».
El Ángelus es «deseo / capricho de Carmen y mío por hacer el sitio al que nos gusta ir, con un picoteo, en estilo taberna o abacería… Aquí tienes un horno de leña para que puedas terminar con una carne o un pescado a la brasa. Es una oferta redonda, que comienzas con un vermú, una manzanilla, un amontillado… El concepto lo definimos como champanería de barrio, en la Plaza Candelaria, un enclave magnífico en Cádiz para tomarte champán por copas con una gilda o una ostra, y completar la experiencia con una carne, un arroz o un segundo más de restaurante. Y tanto en la comida como en el servicio, hacemos guiños a donde estamos. Siempre con nuestro toque, con productos de la zona y adaptándolos a la gastronomía que nos gusta».
El particular dobladillo de El Ángelus. Foto: Salva Moreno
El Ángelus cuenta con una terraza en la Plaza Candelaria, un interior con dos zonas diferenciadas y un reservado. El local estaba en bruto, y para adaptarlo a su gusto contaron con el trabajo del arquitecto Santiago Barrera. La decoración lleva el sello personal de Carmen.
La carta del local es amplia y con varios apartados, desde bocados de abacería como la gilda de boquerón o de cecina y queso, la anchoa mariposa con pan y tomate o mantequilla, al laterío de mejillones y alcachofas en escabeche, tartar de lomo de atún o boquerones en vinagre.
La carne, muy presente en la carta de El Ángelus. Foto: Salva Moreno
Chacinas y quesos y platos para empezar son otros de los apartados de su menú. En este último destacan su particular versión del dobladillo gaditano, las pavías de bacalao, las zamburiñas al carbón y piriñaca picantona, puerros asados al carbón con burratina ahumada, pesto rojo y almendras, o las alcachofas en flor al carbón con panceta ibérica y aceite de albahaca.
Del mar, el pulpo a la brasa con cremoso de patata asada con mantequilla ahumada, ajo y perejil, lubina frita con picadillo y vinagreta de fruta de la pasión, y arron negro de Molino de Roca con calamares, gambones fritos y alioli de lima.
El pulpo asado. Foto: Salva Moreno
En la selección de carnes al carbón, chuletón de lomo alto de vaca frisona gallega madurada +60 días; chuleta de lomo bajo de vaca frisona gallega madurada +60 días; t-bone de vaca centroeuropea frisona madurada +40 días; entrecot de lomo alto de vaca centroeuropea frisona madurada +40 días; codillo de cerdo glaseado, y burger de wagyu al carbón en pan de especias con cheddar, cebolla frita y pepinillo encurtido.
La carta completa, haciendo clic aquí. Para reservar, pinchar aquí.
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